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“Cada lactancia es única, singular, irrepetible y la permanencia o prolongación, depende siempre de múltiples factores.

No es correcto establecer de forma normativa un tiempo “indicado y correcto” para iniciar el destete para todos los bebés de forma idéntica. Establecer un tiempo como el indicado es perder de vista la singularidad diádica-vincular de esa mamá y de ese bebé, lo individual propio de ese niño y de esa familia que nos consulta.” (Lic. M. Soledad Martín)

Luego de varios meses de lactancia exclusiva, el bebé y la mamá se encuentran dispuestos a comenzar a vincularse de una manera diferente. Generalmente así surge el deseo de la madre de iniciar el destete.  Es el momento de observar e identificar si el bebé/niño expresa la necesidad de afianzar más su autonomía teniendo en cuenta la etapa del desarrollo en la que se encuentra.

Nosotras proponemos y pensamos al amamantamiento como un proceso diádico (de a dos) y vincular desde el comienzo hasta el momento de despedida y de cambio con el destete. Por eso es muy importante para ambos que el destete sea un proceso gradual.

Teniendo en cuenta nuestras pautas culturales y sociales, el destete se inicia alrededor de los seis meses, con la introducción de los primeros alimentos semisólidos, siendo aún la leche el alimento más importante hasta el año de vida, pudiendo continuar con la lactancia hasta alrededor de los dos años.

La lactancia materna exclusiva (recomendada hasta los 6 meses) satisface no sólo las necesidades nutricionales e inmunológicas del bebé, sino también las necesidades emocionales. Ya que en cada mamada se da un intercambio afectivo único entre mamá-bebé, una comunicación íntima en la que entran en juego la mirada, el contacto piel a piel, sonrisas, balbuceos y sensaciones físicas que gratifican a ambos. Es por eso que la lactancia favorece la creación de un vínculo profundo entre mamá-bebé, y se establece así un modo de comunicación y de relación gratificadora y satisfactoria, influyendo de manera favorable hacia una relación de confianza con él mismo, con el mundo y en sus relaciones futuras. Este modo de comunicación y vinculación establecido entre mamá-bebé le da seguridad, fortaleza emocional y contención a ambos, pero principalmente al bebé que es un ser en desarrollo, y por lo tanto lo espera con ansias.

Es por esto que se sugiere el destete como un proceso gradual, ya que hacerlo abruptamente lo convertiría en una experiencia desfavorable, y en algunas ocasiones traumática.

A medida que pasan los meses, la alimentación complementaria se sigue afianzando, tanto el bebé como la mamá cuentan con otros recursos. La mamá va descubriendo nuevas formas de sostenimiento y contacto, de respuestas o estímulos para satisfacer las necesidades nutricionales, afectivas, comunicativas, de exploración, experimentación, y juego, adaptándose de manera sensible y empática a las necesidades del bebé en cada etapa de su desarrollo. Este cambio gradual que se va dando en el vínculo mamá-bebé, facilita el destete favoreciendo el desarrollo y autonomía del bebé.

El proceso de destete requiere paciencia y acompañamiento tanto para el bebé como para la mamá. Ya que pueden surgir sentimientos ambivalentes de enojo, rabia, protesta, dudas, alivio, miedo, incertidumbres y generalmente algunos de estos sentimientos se presentan también en el bebé, ayuda compartir estos sentimientos con otros adultos (pareja, amigas, familiares, puericultora) que nos comprendan y nos den contención para nosotras contener al bebé. Y es importante poner en palabras aquellas emociones y sentimientos que el bebé va expresando, de esta forma lo acompañamos en el registro e identificación de sus emociones.

Además es saludable para la díada que el bebé amplíe sus vínculos favoreciendo su interacción con otros miembros de la familia, ampliando su campo de relaciones, experiencia, enriqueciéndolo y acompañándolo en su crecimiento.

Algunas sugerencias para acompañar la gradualidad en este proceso son:

• Guardar las mamadas para la intimidad de casa, ya no ofrecemos el pecho como principal medio de contacto y contención, valiéndonos de otros recursos como mimos, juegos, y acompañando con la palabra estos pequeños cambios.

• De esta manera las mamadas se van reemplazando una por vez en un intervalo de una semana, diez días o según como vaya respondiendo y aceptando el bebé. Así  la producción de leche se va acomodando gradualmente a la demanda del bebé, sin generar molestia en la mama.

• Anticiparse a las mamadas que van quedando, ofreciéndole algo a cambio.

• O sea que se reemplaza por alguna actividad, estímulo, experiencia diferente: jugar, pasear, pintar, cantar, preparar algo para tomar o comer si así lo necesitara. Se comparte un momento con el bebé sin ofrecer el pecho, pero que gratifique, divierta y satisfaga en ambos la necesidad de estar juntos.

• También ayuda para la gradualidad, acortar la duración de una mamada difícil de despedirse, por ejemplo a la hora de dormir, retirar al bebé del pecho antes que se duerma y acariciándolo, cantándole, acunándolo o contándole un cuento, lo ayudamos a que termine de conciliar el sueño.

• No es recomendable que el destete coincida con algún cambio importante, como mudanzas, cambios de cuidadoras, nacimiento de un hermano.

• El destete junto a la despedida de la succión, implica el pasaje a otra forma de “conocer e incorporar el mundo”, por lo cuál no es recomendable como reemplazo ofrecer otra forma de succión como sería el uso del chupete o la mamadera, lo adecuado sería pasar al uso del vaso. De esta forma el bebé podrá experimentar su autonomía y autocontrol en aquello que incorpora. El destete es de la succión como forma de conocer y de relacionarse con todo aquello que lo rodea, por lo cuál si el bebé ya tomaba mamadera junto al pecho o si usaba chupete, es necesario que sean todos destetes graduales y no al mismo tiempo. Y siempre acompañado de la explicación de lo que esta sucediendo y de las nuevas propuestas.

• El pecho materno junto con todo lo que implica el encuentro y la sintonía que se genera durante el amamantamiento, es para el niño uno de los “objetos” más amado, con menor riqueza pero si con importancia lo constituyen la mamadera y el chupete, por lo cuál el destete de estos “objetos” valiosos para el niño deben ser graduales y de acuerdo a sus necesidades.

“Cada lactancia es única, singular, irrepetible“

En nuestra cultura, cuándo la lactancia es prolongada, sobre todo luego de los dos años, y el destete se realiza en forma gradual y adecuada respondiendo a las necesidades del niño, muchas veces coincide con el proceso de pasar de una etapa donde la succión es primordial a una etapa donde el control será lo que predomine. O sea de una etapa en la cual la dependencia emocional es muy intensa y la succión es central, y gradualmente esta necesidad va transformándose llegando en forma dinámica a otra etapa en la cual el niño comienza con un mayor desarrollo del lenguaje y de expresión verbal; y un mayor desarrollo de su psicomotricidad autónoma y el comienzo del proceso de control de esfínteres. Enfatizando así el comienzo del proceso hacia una autonomía emocional, definida también como un proceso hacia la independencia.

Debemos tener en cuenta que este proceso incluye aprendizajes y experiencias vinculares, que hay que favorecer y acompañar, también construyendo límites, transmitiendo adecuados hábitos y pautas que benefician su sentimiento de seguridad y adecuado desarrollo físico y emocional del bebé. Ayuda el uso del juego y la palabra como mediadora de las distintas vivencias que surgen en este proceso.

Es muy importante que la mamá registre sus propias emociones y sentimientos con relaciones a sus vivencias durante esta etapa de cambio y transformación del vínculo, ya que muchas veces el niño da señales de afianzar el destete y es a la mamá la que más le cuesta tomar la decisión, aquí es adecuado buscar toda la ayuda y apoyo que sea necesario.

Cada proceso de destete es individual y único, por lo cuál no existen comparaciones válidas, es cierto que hay niños que expresan con más “fuerza” sus iniciativas de destete y hay otros niños que es la mamá la que propone el cambio a partir de la observación e identificación de las necesidades de ambos mamá-bebé/niño.

Si bien es la mamá la que mejor comprende y acompaña al bebé en esta nueva etapa y comienzo de un modo de vinculación diferente, sería enriquecedor favorecer aún más la participación del padre. Quizás el rol del padre los primeros meses esta más orientado en sostener a la mamá, que es la principal contenedora del bebé. Con el paso de las semanas y los meses este vínculo se ira profundizando al compartir más momentos de interacción, juegos y participación del papá en los cuidados del bebé (alimentación, baño, juego, descanso). Quien lo recibirá seguramente con gran interés y entusiasmo.

Tener en cuenta entonces que una de las funciones del padre (sobre todo en este proceso de destete) es más que contener a la díada, implica relacionarse con el bebé con menor intermediación de la mamá, para consolidar un vínculo también profundo e íntimo. Así la mamá y el bebé se verán beneficiados, y no sólo por la importancia de la ayuda, la comprensión y el sostén de su pareja para la madre, sino por lo enriquecedor que es para el desarrollo del bebé, profundizar el vínculo con su papá que es diferente al de su mamá.

En esta etapa de cambio, como padres es recomendable estar atentos a las modificaciones que se pueden presentar en las otras áreas del comportamiento del bebé/niño, como son: el sueño, la alimentación, el juego y el comportamiento. Algunos ejemplo en el proceso de destete: puede presentarse una modificación del sueño, deja de dormir la siesta, o se despierta más veces por la noche, o lo notamos más ansioso o irritado en el juego, o también se modifica su alimentación come más o lo contrario menos de lo habitual, estas son posibles modificaciones y es importante que frente a estas, podamos acompañar con mucha paciencia, presencia física y emocional. Teniendo en cuenta que son transitorias y forman parte del desarrollo dinámico del niño.

Lic. M. Soledad Martín
Lic. y Puericultora Moira Correa Urquiza
Equipo FUNDALAM
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