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hace algunos años se debate si el uso indiscriminado
de un teléfono celular -como otra de las tantas
tecnologías que han invadido el mundo- puede
causar daños a la salud humana. Se estima que
en nuestro país funcionan alrededor de 40.000.000
de líneas. Este abrupto crecimiento requiere
una mayor instalación de antenas que permitan
habilitar el funcionamiento de los teléfonos
móviles. Se han realizado cientos de investigaciones,
de las cuales algunas afirman que la cantidad de ondas
electromagnéticas emitidas por estos aparatos
no son nocivas para la salud. En cambio, hay estudios
que ponen en duda estas aseveraciones y explican cuáles
pueden ser las consecuencias, tanto del uso de los
aparatos como de las antenas que permiten que los
mismos funcionen. Otro de los debates que ha generado
diferentes posturas es si el uso del teléfono
colgado en la cintura de la embarazada puede causarle
algún daño al bebé.
Un estudio realizado en España asegura que
la radiación de los celulares ocasiona fatiga
y problemas de salud entre los usuarios. Según
Claudio Gómez Peretta, Jefe de la Sección
de Investigación en Salud Pública del
Hospital La Fe, de la ciudad de Valencia, la exposición
permanente incrementaría las posibilidades
de padecer problemas neurológicos y cardiovasculares.
Además asegura que la exposición continua
a microondas de GMS (Sistema global de comunicaciones,
especialmente de teléfonos celulares) podría
producir fatiga, tendencia depresiva, desórdenes
del sueño, problemas cardiovasculares, dificultades
de concentración, desórdenes de la piel
y pérdida del apetito. Del estudio participaron
97 personas de ambos sexos de edades entre los 14
y 81 años. Los investigadores concluyeron que
habría que disminuir el límite de seguridad
de la radiación de 0,1 microwatios a 0,0006.
Otro grupo de expertos independientes británicos
recomendó en un estudio presentado en mayo
de 2002 al Ministerio de Sanidad del Reino Unido,
la aplicación del principio de prevención
en el uso de las tecnologías de telefonía
móvil hasta disponer de mayor y fundamentada
información científica sobres sus efectos
sobre la salud: "Dado el riesgo evidente, debemos
usar el móvil lo menos posible. Los analógicos
son más aconsejables que los digitales (GSM)".
El informe precisa sobre la conveniencia de elegir
un modelo de baja radiación y usarlo la menor
cantidad de veces posibles. Además aconseja
que cuando no está en uso hay que mantenerlo
alejado del cuerpo y evitar llevarlo cerca de los
genitales, riñones, corazón, ojos o
cerebro.
Aunque se estima que todos somos sensibles a las microondas,
el peligro potencial frente a los campos electromagnéticos
es mayor en la denominada "población de
alto riesgo" que incluye a embarazadas, bebés
y niños, además de los ancianos y enfermos.
Los investigadores aseguran que los menores son más
vulnerables porque no tienen el cerebro completamente
desarrollado y tiene un cráneo de menor grosor
que los adultos, lo cual permite un fácil acceso
de radiaciones, por lo que se recomienda que no lo
utilicen.
La Comisión Internacional de Radiaciones no
Ionizantes (ICNIRP), dependiente de la Organización
Mundial de la Salud, recomienda como límites
de densidad de flujo de potencia 450 uW/cm2 para la
primera generación de celulares de 900 MHz
y de 900 uW/cm2 para las de 1800 MHz. Este organismo
asegura que el único efecto biológico
de la radiación es el calentamiento de tejidos
y que su efecto, dentro de los valores sugeridos,
no es nocivo. A pesar de esta norma, algunos países
del primer mundo, tales como Suiza, Italia, China
y Rusia, y ante las evidencias científicas
de riesgo sanitario para la población, aplican
de manera preventiva y en tanto se adelante con las
investigaciones, una normativa de electromagnetismo
más restrictiva que reduce 100 veces los valores
aceptados por la ICNIRP.
El investigador neocelandés Neil Cherry, en
un estudio realizado para el Parlamento Europeo en
junio de 2000, aseguró que "la radiación
electromagnética de bajo nivel, como la de
los móviles, es perjudicial para el cerebro,
feto, hormonas y células" y que "a
través de resonancias con los cuerpos y las
células, la radiación interfiere en
la comunicación inter-células, su crecimiento
y regulación y está dañando la
genética de la vida".
Siguiendo con el análisis de los diferentes
informes realizados hasta el momento, la doctora Liliana
Voto, especialista en ginecología y obstetricia
y actual Directora del Hospital Fernández,
asegura que "con la evidencia científica
disponible no se puede determinar si existe perjuicio
sobre el feto en las madres que utilizan teléfonos
celulares para sus comunicaciones diarias".
La doctora Voto informa que se han realizado estudios
en los que se trató de comprobar si existían
efectos mutagénicos sobre ratones expuestos
intrautero utilizando una radiofrecuencia de 2.45
GHz durante 16 horas diarias. Se evaluaron órganos
como el bazo, hígado, cerebro y testículos
para comprobar si habían sufrido alguna repercusión.
El trabajo fue realizado en pleno período embriogénico
y como conclusión se pudo demostrar que no
se produjeron efectos mutagénicos en tal muestra.
"También fue evaluado el efecto del campo
magnético emitido por los teléfonos
celulares sobre patrones de aceleración o desaceleración
en la frecuencia cardíaca fetal y no se observaron
cambios significativos en la misma sobre 40 pacientes
estudiadas y controladas con cardiotocografía
anteparto. El estudio evaluó además
el modo "stand by" y el modo comunicación
de los teléfonos celulares", culmina la
doctora Voto.
El doctor Osvaldo Héctor Bassano, Presidente
de A.D.D.U.C Asociación de Defensa de Derechos
de Usuarios y Consumidores- afirma que si bien los
teléfonos celulares no emiten la misma cantidad
de ondas que las antenas, pueden ser perjudiciales
para la salud, aunque asegura "que la falta de
regulación sobre la instalación de estas
antenas sin duda puede causar efectos nocivos en el
ser humano". Desde la asociación que preside
intentan que la instalación de las antenas
sea regulada de manera urgente, y asegura que es necesario
que las empresas del sector coloquen la infraestructura
que corresponda. Si bien en noviembre de 2004 la Comisión
Nacional de Comunicaciones obligó a las empresas
a presentar una declaración jurada indicando
donde están colocadas dichas antenas, el doctor
Bassano cree que "esto no es suficiente, ya que
las empresas declaran cosas que luego no cumplen".
La Organización Mundial de la Salud ha presentado
diversos estudios que indican que ninguna evaluación
realizada hasta el momento sobre la exposición
a los campos de RF de los teléfonos móviles
o de las estaciones base tenga consecuencias adversas
sobre la salud. Sin embargo, en el proyecto se han
identificado algunos aspectos que la Organización
Mundial de la Salud continúa evaluando. Hasta
el momento se han gastado alrededor de U$S 250 millones
en las investigaciones efectuadas sobre la incidencia
de las radio frecuencias y se estima que se tardarán
3 años más en completar las evaluaciones
que el organismo viene realizando.
Informe Especial de
Gabriela Nicolari - Periodista
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