| Siempre
hubo excepciones y existieron los hombres que vivieron
el embarazo como propio, es decir que no se sintieron
excluídos del momento que atravesaban sus parejas.
Y en realidad, los que así lo hicieron en otras
épocas como aquellos que hoy se embarazan,
no se equivocaban ni están errados en la actualidad.
Aunque no lleven un bebé en sus vientres, privilegio
que por ahora sólo le es concedido a la mujer,
muchos de estos hombres sufren síntomas y hasta
engordan como las mamás.
Como en general era el hombre el que salía
de su casa a trabajar, quedando la mujer a cargo de
los quehaceres del hogar, y aunque ella colaborase
con el sustento del mismo, también cargaba
sobre sus espaldas (y en su panza) la responsabilidad
de llegar a buen término hasta el nacimiento
de su hijo.
No cabía la posibilidad que el hombre estuviese
en su casa realizando alguna actividad doméstica,
bañando al bebé o cambiándole
los pañales. Ni hablar de ir a comprar apósitos
para su pareja.
Por suerte en este aspecto los roles dieron un vuelco
total y muy positivo. Bueno, en realidad, no quiere
decir esto que hubo cambio de roles totales, sino
que hubo “suma” de roles.
A pesar que la mujer siempre carga con un peso superior
y diferente, la mayoría de los del sexo fuerte
se involucran desde el primer momento del embarazo,
acompañando a sus parejas a la consulta médica;
viendo las ecografías; tendiendo la ropa; preparando
la comida y llegada la hora en que el bebé
quiere conocer este otro mundo, participando activamente
en el momento del parto; para luego cambiar pañales;
atender a las visitas; ocuparse del orden de la casa;
etc.
En ocasiones , durante el transcurso de las 9 lunas,
el hombre se siente excluído de ese mundo en
el que habitan su pareja y su hijo. Esto también
puede suceder cuando el bebé ya nació.
Es que ese bebé forma parte de la mamá
y luego existe un período de simbiosis muy
especial que le puede costar mucho a la mujer reconocer
que ese bebé ya es un ser independiente (no
totalmente), pero es otra personita y ya no forma
parte de ella.
Es importante y beneficioso para toda la familia que
cada una de las partes (mamá y papá)
traten de sentir a ese hijo como la creación
de ambos. La mamá, dándole espacio al
papá para que él pueda hablarle y acariciar
a su hijo (dentro de su panza). Que tome contacto
con ese ser que es también de su creación.
De esa manera el papá se verá más
involucrado en su nuevo rol. Y él debe tratar
de comprender que es una sensación muy única
la que siente su compañera, tanto durante el
embarazo como cuando el bebé ya abandonó
ese nido tan confortable.
Cuando los pequeños van creciendo es totalmente
normal e indistinto ver a los papás llevándolos
a los jardines maternales y realizando todo tipo de
tareas que se habían adjudicado como “propias
de la mujer”.
Es muy agradable para una mujer y la hace sentir mucho
más segura cuando es acompañada por
el papá, quien colabora en todo lo que le es
posible para llevar adelante su embarazo y crianza
de sus hijos. La responsabilidad es de ambos porque
ese hijo es de los dos.
Bienvenidos los cambios que se dieron en este aspecto,
que sin lugar a dudas benefician a la familia.
Desde este lugar felicitamos a todos esos papás
que cumplen su rol, añadiendo tareas sin importarles
cuáles sean las mismas.
Disfruten tanto como las mamis, porque ustedes son
muy importantes para ellas, porque ese hijo que se
está gestando o está entre ustedes es
de ambos.
Y además los felicitamos porque son papás,
con todas las responsabilidades, dolores de cabeza
y alegrías que significa llevar ese título.
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