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Hierro Embarazo

El Hierro: por qué es tan importante su consumo durante el embarazo?

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Nutrición: Hierro Embarazo

Cómo saber que se posee la cantidad de hierro necesaria para que mamá y bebé no sufran las consecuencias por su falta ? Cómo se debe tomar este mineral para que sea absorbido por el organismo y así brinde los resultados esperados? Hierro Embarazo

Para el correcto desarrollo del bebé en gestación es de vital importancia el estado nutricional de la mamá, por lo cual la mujer embarazada debe consumir algunos alimentos que son imprescindibles porque contienen vitaminas y minerales, y en su correcta proporción.

En esta nota queremos destacar la importancia del consumo de alimentos que proporcionen hierro a la mujer en el período de reproducción, ya que su déficit es considerado como el problema nutricional más relevante en las embarazadas, que afecta tanto a la salud de la mamá como a la del recién nacido.

Estudios realizados aseguran que la carencia de hierro no sólo incide en el peso del bebé al nacer y al estado inmunológico materno, sino que aumenta el riesgo de muerte durante el embarazo y el parto.

Alrededor del primer trimestre de embarazo los requerimientos de hierro son menores,

pero a partir del segundo trimestre hay un aumento considerable del volumen sanguíneo materno. Las principales modificaciones en el metabolismo del hierro que ocurren durante el embarazo incluyen el cese de las menstruaciones, un aumento de la masa de glóbulos rojos y el depósito de importantes cantidades de hierro en el feto y en la placenta. Esto determina un notable aumento de los requerimientos.

La necesidad de hierro se va incrementando hasta el final del embarazo, aunque el aumento de la masa sanguínea es hasta la décima semana de embarazo. Durante el tercer trimestre aumenta la eritropoyesis, la placenta acumula hierro y se incrementan los depósitos en el bebé en gestación. Se considera que el total de hierro requerido durante el embarazo es de 840 mg. aproximadamente. De esta cantidad, 350 mg se transfieren al bebé y a la placenta; 250 mg se pierden como sangre durante el parto y 240 mg corresponden a pérdidas basales. Además, 450 mg son empleados en la expansión de la masa eritrocitaria circulante y contribuye a la depleción de los depósitos de hierro durante la gestación. Algunos autores determinan que el total de hierro requerido durante todo el embarazo es de 1.070 mg, con una distribución similar a la mencionada.

Toda embarazada debe ser sometida a un examen completo de sangre

y repetirlo cada trimestre para detectar fallas que deberán corregirse. Se cree que son necesarios cerca de 5,6 mg de hierro por día durante el segundo y tercer trimestre, o sea 4,2 mg diarios más que en las mujeres no embarazadas.

La eficiencia de absorción de hierro en cada trimestre es bastante controvertida, ya que depende la forma en que es ingerido dicho mineral. Es importante destacar el comportamiento de la mucosa intestinal, la cantidad de hierro ingerido y la composición de las comidas. Muchas veces, el hierro que se consume a través de los mencionados alimentos es inhibido por la presencia en los mismos alimentos de fitatos, polifenoles y fibras. Los principales inhibidores son los fitatos contenidos en los cereales y leguminosas y los polifenoles que se encuentran en alta concentración en el té y el café.

Durante la digestión, además de los inhibidores antes mencionados, existen otros compuestos que estimulan la absorción del hierro, como por ejemplo, las proteínas de las carnes y vísceras, aminoácidos (cisteína, especialmente), polipéptidos conteniendo cisteína, ácido ascórbico, ácido cítrico, oxálico, fructosa, edta-fe-na, alcohol y comidas acidificadas. El “pool” de hierro hemínico está integrado por los músculos de los animales como vaca, cerdo, aves, pescado y la hemoglobina. Su absorción es de 3-5 veces más elevado que el “pool” del hierro no-hemínico. El ácido ascórbico, al ser agregado a los alimentos, puede incrementar varias veces la absorción del hierro natural de algunos de ellos.

Teniendo en cuenta que los suplementos de hierro pueden causar náuseas o extreñimiento, es necesario recomendar a la embarazada que consuma el suplemento de hierro después de ingerir los alimentos

junto con fuentes adecuadas de vitamina C y que no beba té o café, ya que estas infusiones inhiben la absorción del nutriente.

Según la Academia Nacional de Ciencias, es recomendable para todas las embarazadas realizar una dieta bien balanceada, con un aporte de 30 mg de Sulfato Ferroso suplementado por día, durante el 2º y 3º trimestre.

Luisa Saladino
Licenciada en Nutrición
consultas@ricoydiet.com.ar
web


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