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Mi bebe no come

¿Por qué mi bebé come poco?

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¡Mi bebé come poco! Porqué mi bebé come poco? Cuando nuestro hijo no come lo que esperamos solemos pensar que no se está alimentando bien. ¿Qué debemos tener en cuenta antes de preocuparnos?

Una de las mayores preocupaciones que tenemos los padres es que nuestros hijos no coman. Cuando creemos que están comiendo mal o poco, aunque el pediatra nos diga que están bien de peso, tendemos a preocuparnos por demás y terminamos haciendo de la comida una situación estresante para toda la familia, incluso para el bebé.

Por eso, antes de pensar que nuestro hijo está comiendo mal, debemos preguntarnos si en realidad no es solo una percepción propia.

Antes del año
Puede ser frustrante que la primera experiencia con la comida de nuestro bebé sea “mala”. Que escupa la papilla, que estemos horas para que trague aunque sea un poquito cuando imaginábamos que todo iba a ser más fácil, es agotador. Sin embargo, antes del año de vida la alimentación complementaria (llamada así porque en esta etapa la leche, materna o de fórmula, es el alimento principal) es a modo de experimentación, como un juego.

Si come una sola cucharada, si escupe todo, si solo quiere comer con las manos y juega con la comida está bien, es esperable que así sea. En estos casos, lo que debemos procurar es ofrecerle alimentos sanos para que se vaya familiarizando con ellos y mantener la rutina para que sepa que a determinada hora nos sentamos a comer.

Es fundamental que el bebé no viva este momento como una situación tensa. Obligarlo a comer no hará más que generarle un rechazo y ahí sí estaremos fomentando un problema con la comida donde antes no lo había.

El famoso “avioncito” para que coma una cucharada más tampoco es necesario. Los niños tienen señales internas que les indican cuando están satisfechos y cuando necesitan comer, si los obligamos a comer cuando no tienen hambre estaremos enseñándoles a no atender a estas señales.

Recién a partir del año las comidas comenzarán a ser la fuente principal de nutrientes para el bebé, aunque la leche continuará ofreciéndole otros beneficios.

Después del año
A partir del año de vida, el crecimiento se ralentiza y esto hace que el niño necesite menos alimentos que antes. A esto se le suma que su atención suele desplazarse hacia otros ámbitos y, antes que comer, prefiere seguir experimentando sus nuevas habilidades, como aprender a caminar.

Para tener una idea, las porciones adecuadas para un niño suelen ser similares al tamaño de su puño cerrado, aunque en ocasiones puede que coma mucho más porque está pasando por una etapa de crecimiento (el famoso “estirón”). Superada esa etapa, la cantidad de comida que necesita disminuye notablemente y esto también puede confundirnos.

Otra situación en la que suelen comer muy poco es cuando se enferman. Es normal que durante estos procesos, y un tiempito después también, el niño coma menos. En estos casos tampoco hay que obligarlo a comer, sino que hay que continuar ofreciéndole alimentos saludables y abundante líquido. Con el correr de los días, y siempre bajo la supervisión del médico, irá recuperándose y volverá a comer como habitualmente.

¿Y si solo come un alimento? Hay épocas en que algunos niños solo comen un tipo de alimento, como por ejemplo, pastas. Hay que confiar en que el cuerpo es sabio, si necesitan carbohidratos debido a toda la energía que consumen, entonces adelante. En estos casos la creatividad es salvadora y “disfrazar” la comida puede ser la solución: preparar una sabrosa salsa casera con todos los ingredientes posibles, si solo come con crema procesar vegetales de colores claros para agregar a la crema, mezclar trocitos de carne, pollo, etc. entre los fideos, hacer unos ravioles rellenos… Y nunca dejar de ofrecerle otros alimentos en el plato, aunque solo coma los fideos, porque en algún momento comenzará a comer variado otra vez y necesita ver que hay otras opciones.

Sea lo que sea, en ningún caso funciona obligarlo a comer. Lo mejor es ofrecerle siempre alimentos saludables y que el agua sea la bebida principal, evitando las galletitas, golosinas, jugos industriales y demás que le quitan el apetito y no son sanos.

Evitar las comidas fuera de hora también es importante. Cuando el temor a que no coma es más fuerte, solemos caer en la tentación de darle algo más tarde si no almorzó y esto no hace más que generar un círculo vicioso, porque si come a deshora no tendrá hambre en la cena y así sucesivamente.

Lo ideal entonces es tener un horario regular de comidas con opciones saludables y variadas. Dejarlo elegir del plato lo que quiera comer y si no quiere saber que es porque no tiene hambre y no porque tiene un problema con la comida.

En la medida de lo posible, incorporar al bebé -desde que empieza con alimentación complementaria- al horario de comida familiar, aunque sea una vez al día, y evitar la televisión, el celular u otros dispositivos, así como evitar distraerlo con juguetes con tal de que coma, es lo más recomendable. El encuentro familiar alrededor de la mesa, sin discusiones ni retos, es el contexto perfecto para nutrir cuerpo y alma.

Tal vez, si evitamos el estrés que suele provocarnos esta situación y dejamos de batallar con la comida y de prestarle atención a los que dicen que “este nene no come”,  nos daremos cuenta de que en realidad come lo que él necesita, cuando lo necesita.

En todo caso, la consulta al pediatra siempre nos dará la tranquilidad de que el niño está sano.

Asesoró: Dra. Marisa Jaitt Pediatra

Familia Salud Centro Médico
Av. M. Castex 1369 1er piso Canning Tel. 5263-7056

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