Las mujeres de
hoy trabajan, estudian, se embarazan... Y llegan los hijos
tan deseados y hasta muchas veces programados. Todo va bien
hasta que deben retomar su actividad, ya sea por obligación
o porque no quieren ser "sólo" amas de
casa o mamás. ¿Qué pasa entonces?
Retomar la actividad laboral
o profesional y pensar cómo dejar al bebé
no es un tema menor en la vida de una mujer. Es un momento
de dudas, de incertidumbres y de angustias. ¿Con
quién lo dejo? ¿Quién es la persona
ideal para reemplazarme? ¿Con mi madre, con mi suegra
o en una guardería?
La duda continúa, nos acompaña, la indecisión
crece y en esa suerte de contradicciones debemos resolver
qué hacer. Lo importante será evaluar detenidamente
cada una de las opciones y tener en cuenta el criterio de
ambos padres.
El vínculo que se irá consolidando entre la
mamá y su bebé es primordial desde el primer
momento de vida y regirá todas las relaciones humanas
futuras. Por esta razón quiero poner el énfasis
en esta relación fundante del psiquismo humano.
El bebé sólo puede manifestar
sus sensaciones a través del llanto; con él
nos manifiesta su malestar, su tensión interna que
conlleva displacer. Llora porque tiene hambre, cólicos,
sueño, miedo y ahí debemos ESTAR.
Tenemos que traducir ese llanto y aliviar esa necesidad
en un momento a la vez difícil para la mamá
que está sin dormir, con un cúmulo de emociones
muy intensas y recuperándose de un parto. La motivación
de ver a ese hijo bien nos da la fuerza necesaria, en el
mejor de los casos, para enfrentar la situación.
En la medida en que esa mamá responda
a la demanda se estará consolidando un yo fuerte
capaz de tolerar la ausencia y la espera.
Se irá internalizando una "mamá buena",
capaz de dar amor.
Cuando se esté acercando el momento de la vuelta
al trabajo y de la separación, comencemos a explicarle
al bebé lo qué sucederá, con quién
se quedará, que mamá confía en esa
persona. Que él estará bien; que se la puede
llamar a mamá frente a cualquier necesidad.
De esta manera estaremos poniendo palabras y dando la posibilidad
al bebé de representar la ausencia. Esto alivia y
genera seguridad y confianza en esa personita que debe esperar.
Las cosas no son iguales con palabras o sin ellas. Tomemos
esto como punto de partida para tratar otros temas, privilegiando
siempre la verdad.
Algunos consejos a la hora de tomar la
decisión:
Si pensamos en un familiar cercano, tengamos
en cuenta el vínculo que existe con esa persona y
si estamos dispuestos a tolerar algunas cosas en pos de
nuestra tranquilidad, o si los costos serán mayores.
Si pensamos en contratar una persona en casa, busquemos
las mayores referencias, tengamos entrevistas previas, evaluemos
características de personalidad: si es afectiva,
ansiosa, agresiva, tranquila, organizada. Si tiene la capacidad
de ocuparse de dos o más actividades al mismo tiempo
sin desesperar. Que pueda realizar los quehaceres de la
casa y atender al bebé, aunque sólo la necesitemos
para el cuidado del niño.
Si es una guardería o jardín maternal, evaluemos
distancia de casa o del trabajo, clima y ventilación
donde permanecerá el bebé durante varias horas;
cantidad de personal a cargo de los bebés (se estima
1 cada 4 ó 5 bebés), hábitos y rutinas
de la guardería.
Si optás por esta opción, observá si
día a día hay registro de tus indicaciones
y si se producen cambios de conducta en el bebé.
• Lic. Yasmín
Danas
Psicóloga clínica
yasmindanas@yahoo.com.ar
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