Que
la montaña, que el mar...
¿¿¿o mejor me quedo en casa y listo???
Son
tus primeras vacaciones con el bebé, y como es lógico
te preguntás qué rumbo tomar, ya que no es
lo mismo salir de vacaciones con tu pareja, que ahora que
ya son padres.
Podés consultarlo con tu pediatra; escuchar experiencias
contadas por otros padres, pero te vamos a dar una ayudita.
Pensá que por más que tengas acostumbrado
a tu bebé a que te o los acompañe a todas
partes, aún las salidas nocturnas, debés respetar
ciertas normas para hacer más placentera la vida
en familia.
Si consideraste la posibilidad de visitar alguna playa,
no olvides que si tu gusto es pasar todo el día cerca
del mar... el bebé no se verá beneficiado.
Por sobre todo, debés prestar atención a los
horarios en que no se recomienda, ni a los adultos, permanecer
ante Febo.
Además, aún en la carpa, el bebé sufrirá
el calor, el encierro y extrañará un poco
de tranquilidad ya sea para dormirse, jugar o alimentarse.
La montaña, las sierras o el río, pueden ser
una opción más tranqui, en la que puedas realizar
alguna excursión, sin que para llevarla a cabo, deban
hacer un viaje muy largo.
Debés tener en cuenta que los bebés sufren
más que los adultos el calor y los cambios de temperatura.
Quizás no sea lo más conveniente viajar hacia
sitios donde la temperatura es muy elevada.
Pensá que vos podrás disfrutar de un lindo
paisaje, pero tu bebé disfrutará teniendo
a mamá cerquita, sin estar de aquí para allá
durante todo el día, cosa que también los
estresará a vos y al papá, entre pensar todo
lo que tienen que llevar para que vuestro hijo se encuentre
cómodo y atenderlo en todo momento.
Sea cual fuere el destino que elijan, busquen la opción
más relajante para que las vacaciones no se transformen
en un suplicio, sino en un verdadero placer para la familia.
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