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Un
enfoque multidisciplinario que aborde el manejo del fracaso
e indague sobre el estado anímico de la pareja infértil
es la única manera de lograr resultados satisfactorios.
Se
trata de un tema espinoso y recurrente en el consultorio:
la carga emocional que sostienen los pacientes infértiles
que deben realizar tratamientos para lograr un embarazo.
Y en este sentido, uno de los tópicos más
complejos para los médicos es la comprensión
de algunos eventos: muchas veces, las parejas abandonan
antes de alcanzar la meta de tener al niño en casa.
A tal punto es una situación que preocupa a los especialistas
que fue uno de los temas analizados en la reciente Reunión
Anual del ESHRE (European Society for Human Reproduction
& Embriology),
Hasta ahora en nuestro país, el concepto simplificado
apuntaba siempre al tema económico: tanto los procedimientos
de fertilización asistida como los medicamentos que
se usan para realizarlos, tienen costos elevados y no están
contemplados por los planes de salud ni públicos
ni privados. Y ambas variables son, claramente, un obstáculo
que explicaría el abandono de la búsqueda.
Sin embargo, del simposio del ESHRE presentado por la Dra.
Alice Domar, reconocida especialista en Salud Mental de
los Estados Unidos, surgen datos sorprendentes: en un trabajo
de investigadores suecos sobre 975 parejas, el 65% abandonó
los tratamientos antes de lograr el embarazo, aún
cuando tenían cobertura de salud. El mismo grupo
analizó las causas de este sorprendente porcentaje
de abandono; la percepción desde el equipo de salud
era que los pacientes tenían mal pronóstico
o alguna dificultad personal. Pero, entre las 211 parejas
encuestadas, la mayoría (26%) se refirió al
sufrimiento psicológico como razón principal
de abandono. Otras investigaciones recientes llevan este
número incluso hasta un 41%.
En algunos países la cobertura de salud afronta los
gastos de hasta 6 ciclos de Fertilización in Vitro
(FIV). Diversos estudios de especialistas detectaron que
pese a este supuesto beneficio, el 90% de las parejas abandonó
luego del tercer intento o tratamiento, sin importar las
recomendaciones de sus médicos tratantes y sin haber
logrado el embarazo.
A este punto queda evidenciada la íntima relación
entre estrés e infertilidad. Una investigación
liderada por la Dra. Jolande Land detectó que el
estrés que sufren los pacientes infértiles
es comparable con el de pacientes cardiópatas u oncológicos.
Un trabajo del Dr. J.M.J. Smeenk realizado entre más
de 100 pacientes infértiles de Holanda, el 40% tuvo
diagnóstico de depresión, ansiedad generalizada
o ambas al momento de la primera consulta en un centro especializado
en fertilización asistida. Esta investigación
concluyó además que el manejo mediante intervenciones
del equipo de salud mental previas al inicio de tratamiento,
tuvo resultados favorables en términos de éxito
y/o abandono precoz de los mismos.
Algunos trabajos diferencian el estrés crónico
o ansiedad anticipatoria, que surge de la experiencia de
infertilidad previa y el estrés „agudo‰
relacionado con los tratamientos, la aplicación de
inyecciones diarias, la constante presencia del equipo tratante
en medio de la vida diaria de la pareja y la incertidumbre
con respecto al resultado del tratamiento. Estos niveles
de estrés y depresión pueden afectar negativamente
el resultado de los tratamientos.
Sin embargo, en líneas generales, el registro que
tienen los médicos es que la experiencia de infertilidad
es manejable y que el uso de drogas que pueden aplicarse
los propios pacientes les da un sentimiento de control que
no es tal.
El ideal del equipo médico tratante es lograr que
la pareja tenga un niño sano, con el menor daño
emocional y psicológico posible; por lo tanto, que
resista el desgaste que aparece, hasta lograrlo. En este
sentido, la detección precoz de los pacientes con
mayor nivel de estrés, las intervenciones desde el
área psicológica, trabajando en el desarrollo
de estrategias de compensación, de recursos personales
que permitan disminuir la ansiedad y el temor en relación
con los tratamientos y con la incertidumbre que se desprende
de ellos, permite mejorar la tolerancia de las parejas tanto
a las prácticas que deben atravesar como a los fracasos
eventuales hasta alcanzar el éxito tan deseado.
En resumen, el enfoque multidisciplinario aparece como la
única manera de lograr resultados satisfactorios.
Por la Dra. Andrea Marazzi
Tocoginecóloga, especialista en Medicina Reproductiva
Estudios Superiores en Bioética y en Psicoinmunoneuroendocrinología
de la Reproducción
Para información adicional, entrevistas o para desarrollar
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