En principio, al pensar en una mujer embarazada, pensamos
en una persona sana y joven; en estos casos sabemos que
la mayoría de los embarazos no son de riesgo.
Es entonces cuando podemos decir que los riesgos de un embarazo
dependen a menudo de la salud y el estado físico
de la mamá.
Historia Clínica
Es importante conocer su historia clínica previa,
aunque existen patologías que pueden manifestarse
durante el embarazo aún en mujeres jóvenes
y sanas.
Desde ya que si la mujer con una patología previa
como por ejemplo hipertensión, diabetes, lupus, trasplante,
cardiopatías, etc. se embaraza, estamos frente a
un embarazo de riesgo y lo mejor en esos casos es planificar
el embarazo junto a los especialistas y tener un control
estricto del mismo.
Alimentación
Con respecto a la alimentación en la embarazada,
la dieta debe ser la adecuada para el correcto desarollo
del bebé y para que ella se encuentre en óptimas
condiciones.
Lo ideal es recurrir a un especialista en nutrición
que pueda orientar sobre los alimentos que debe ingerir
la mujer atendiendo sus necesidades y las de su hijo, de
acuerdo a su estatura, contextura física, peso al
inicio del embarazo, actividad física, etc.
Una dieta adecuada debe incluir variedad de alimentos que
no representen un alto valor calórico y sí
nutricional.
Es indispensable que toda embarazada vegetariana o que no
consuma carne visite a un nutricionista, para que diseñe
una dieta específica para ella, logrando reemplazar
las carnes (sean rojas o blancas) por otras comidas alternativas
o suplementos alimentarios.
Aquella mujer que sufra de constipación habitual,
generalmente en el embarazo se intensificará esta
sintomatología, por lo tanto con la dieta la mamá
debe ayudar a que esto no sea tan marcado. Cómo hacerlo?
Es necesario que beba mucho líquido, en especial
agua o jugos de frutas naturales, que ingiera cereales,
verduras, frutas y fibras.
Debemos destacar que un embarazo con sobrepeso es un embarazo
de riesgo ya que el organismo debe realizar un mayor esfuerzo
en todas sus funciones vitales y además el sobrepeso
es un factor de riesgo para patologías como diabetes
e hipertensión.
Diabetes
Con respecto a la diabetes en el embarazo, se debe diferenciar
a la mamá que padece de esta anomalía previamente
a embarazarse (Diabetes Previa) de la que se manifiesta
durante la gestación (Diabetes Gestacional).
Si una embarazada es diabética previa y desea tener
un hijo debe planificar y programar su embarazo y luego
de logrado el mismo cumplir estrictamente las indicaciones
del obstetra y de la nutricionista.
La diabetes que se presenta durante el embarazo, llamada
gestacional, haciendo su aparición en los controles
de rutina, debe ser también controlada adecuadamente,
cumplir con una dieta específica y en algunos casos
requiere además ser tratada con insulina.
Ante la presencia de infecciones vaginales, que suelen afectar
a la mamá durante el embarazo, se debe consultar
al especialista de inmediato. Los síntomas habituales
de las mismas son: ardor, picazón, la presencia de
flujo, etc. Estas infecciones alteran y pueden debilitar
las paredes de la vagina, la que debe encontrarse en las
mejores condiciones al momento del parto.
Existen infecciones que pueden producir afectación
del bebé por vía ascendente o durante el parto;
por eso lo mejor es no olvidar consultar al obstetra ante
la presencia de alguno de estos síntomas ya que él
es la persona indicada para valorar la importancia en cada
caso.
Durante un embarazo normal se deben practicar los análisis
de rutina de sangre y orina en los tres trimestres.
Además, entre las semanas 35/37 se debe efectuar
el hisopado de horquilla y perianal para detección
de una bacteria que es el Estreptococo Agalactiae. De encontrarse
la misma, se receta un antibiótico endovenoso durante
el trabajo de parto y hasta el alumbramiento, para evitar
el contagio del bebé.
Si la mamá es HIV positivo, los riesgos que su bebé
también lo sea, se han minimizado gracias al diagnóstico
precoz y al cumplimiento de un protocolo específico
de seguimiento que incluye, según los casos, medicación
y vía de finalización del embarazo.
Cumpliendo con esto se hace posible en la actualidad que
menos del 2% del total de nacimientos con mamá HIV
positivo sean bebés HIV positivos.
Hemorroides
Y las hemorroides? Una hemorroide es una várice de
la vena hemorroidal que se produce a nivel rectal y/o anal.
Existe una relación de 5 a 1 entre mujeres y hombres.
Las hemorroides pueden aparecer por predisposición
genética, factores hormonales, constipación,
etc.
El embarazo es una situación que puede desencadenarlas
o bien agravar las hemorroides ya existentes debido a que
el retorno venoso de los miembros inferiores se dificulta
por el crecimiento del útero que comprime los grandes
vasos a nivel abdominal.
De este modo la sangre se enlentece, afectando la pared
débil de la vena y produciendo la várice.
Se debe evitar el sedentarismo, entendiendo a éste
no sólo como la quietud, sino también el permanecer
por mucho tiempo parada o sentada. Al estar en movimiento,
la sangre circula y disminuye el riesgo.
Cesáreas
En cuanto a la cesárea, la misma se puede realizar
por varios motivos. Hay indicaciones absolutas y relativas
de cesárea, por ejemplo:
sufrimiento fetal, presentación pelviana, placenta
previa oclusiva, desproporción feto-pelvis, etc.
Actualmente hay muchas pacientes que le dicen al obstetra
que quieren una cesárea. Muchas veces este pedido
está fundado en temores de la mamá por lo
cual yo creo que en estos casos es fundamental que la embarazada
sea bien informada y contenida por todo el equipo (obstetra,
partera y en caso de ser necesario un anestesista) y se
le aclaren todas sus dudas. Cabe destacar que la forma más
natural de nacimiento y que traerá menos complicaciones
para la mamá y el bebé (siempre que no tenga
contraindicaciones) es el parto espontáneo.
Dra.
Ma. Verónica Secondi
Médica especialista en Ginecología y Obstetricia
vsecondi@intramed.net.ar
Redacción Ma. Victoria Alesandro (Comunicación)
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