| Enseñarles
a los pequeños que muchos serán los cambios
que deberán enfrentar en sus vidas, es tarea de los
padres... y ellos deben aprender junto a sus hijos cuál
es el momento oportuno para realizarlos.
Ser
padres no es tarea fácil y menos aún cuando
son primerizos: ¡cuántas dudas, cuántos
interrogantes! ¡Cuánto temor de cometer errores,
de hacer las cosas mal! ¡Cuántas veces hemos
escuchado decir "¡los bebés deberían
venir con un libro bajo el brazo!".
Hoy, este deseo es casi un hecho; la extensa bibliografía
existente vino a suplir esta falencia. No obstante, nada
de lo que está escrito es universal y aplicable para
todos y cada uno de los niños.
"Cada niño es un mundo" y cada uno de nosotros
es diferente a otro, aunque parecidos, pero nunca iguales.
Por eso decimos que a "ser padres también se
aprende". Se aprende de acuerdo a las distintas situaciones
que nos toquen vivir junto a nuestros hijos. Y podemos equivocarnos,
porque nadie es dueño de la verdad absoluta., y esto
no significa que seamos "mejores" o "peores"
padres. De lo que sí estamos seguros es que deseamos
brindarles a ellos "lo mejor" para que crezcan
sanos, seguros de sí mismos e independientes. Que
se transformen en personas de bien.
Si bien dijimos que no existen normas iguales para todos
los individuos, es conveniente que tengamos en cuenta algunas
pautas que nos ayudarán a la hora decisiva.
No existe una edad precisa sobre cuándo empezar a
entrenar a los niños para que les puedan dar el adiós
a los pañales. Justamente, de acuerdo a la evolución
de cada pequeño, a sus características personales,
es que se debe comenzar con esta tarea de despedida del
pañal.
La edad promedio es entre los 2 y 3 años. ¡A
no desesperar, papis!... Como mencionamos antes, es posible
encontrar niños que requieren de un poco más
de tiempo: la llegada de un hermanito, una mudanza, el comenzar
la guardería, u otros cambios, además del
proceso evolutivo por el que atraviese el pequeño,
pueden enlentecer este proceso.
Estar
atentos a ciertas "pistas" que nos muestre el
pequeño, nos será de mucha ayuda, como cuando
se levanta después de sus siestas o de haber dormido
por las noches y el pañal...¡continúa
seco!
Pero, la curiosidad del niño y sus preguntas son
quizás el punto clave que nos indica que... ¡el
momento ha llegado! ¡A emprender la tarea!
Ahora bien, tengamos claro que nadie nace sabiendo hacer
las cosas; ¿por qué ellos sí?
Debemos estar preparados para dedicarles mucho de nuestro
tiempo a la tarea de entrenarlos a dejar los pañales,
y ¡toda nuestra paciencia!
No nos pongamos ansiosos y les estemos encima con ese tema
todo el tiempo. Son chicos y necesitan tranquilidad y seguridad.
Mucho de lo que los niños aprenden, es por imitación.
Entonces, sería conveniente que viera que otros van
al baño, invitándole a hacer lo mismo (sin
presionarlos).
Otra buena idea es ponerles ropa interior bien cómoda,
para que puedan quitárselas y ponérselas fácilmente,
lo mismo que los pantalones, (con elástico en la
cintura sería lo ideal) y calzarlos con zapatos fáciles
de lavar.
No menos importante es el tema del tiempo; la época
más adecuada para comenzar es la primavera o el verano,
por razones obvias.
Cuando el pequeño avisa, es importante motivarlo
a que lo siga haciendo y para ello las palabras de estímulo
resultan un muy buen recurso. Pero cuando no avise, no hay
que reprocharle ni ridiculizarlo. Recuerden papás,
¡¡¡él requiere del apoyo de ustedes!!!
No debe comparárselo con otros niños o hermanos,
ni castigarlo. ¡¡¡Ojo!!! Tampoco está
bien el darles un premio o una recompensa. Cada niño
tiene sus tiempos y hay que respetárselos.
Y por último, tener muy presente que si en la familia
van a producirse ciertos cambios, ya sea de domicilio o
la llegada de otro bebé, es conveniente posponer
unos meses más el entrenamiento, ya que hay que dedicarle
tiempo para ello.
¡Éxitos! y recuerden: ¡A ser papás
también se aprende!
Lic.
Amalia Novatti
Psicóloga
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