La
obesidad es un problema mundial que se ha ido incrementando
en los últimos años. Las cifras indican que
aumentó en un 22% en personas de ambos sexos en los
últimos años. Por esta razón, la OMS
(Organización Mundial de la Salud) la calificó
como el principal problema de salud pública no reconocido
que conlleva consecuencias físicas y psicológicas.
Los especialistas aclaran que la aparición de esta
epidemia en el mundo depende no sólo de factores
biológicos, sino también del efecto de ciertas
variables ambientales y conductuales que determinan un balance
energético positivo, es decir al ingresar más
calorías que no se utilizan, las mismas se almacenan.
El exceso de peso y la obesidad están
asociados a la infertilidad y a ciertas anormalidades en
las hormonas reproductivas de la mujer. El origen parecería
encontrarse en trastornos en la producción de hormonas
sexuales y en el metabolismo de las mismas. Además,
son frecuentes las alteraciones del ciclo menstrual, la
anovulación crónica, el hiperandrogenismo
y el incremento de la prevalencia de diabetes mellitus.
Infertilidad y tratamiento
Estudios científicos demuestran que el exceso de
peso y la obesidad se asocian muy frecuentemente con la
infertilidad. Los procesos reproductivos son influenciados
por la grasa corporal. Las disfunciones reproductivas ocurren
en ambos extremos, es decir en el bajo como en el exceso
de peso. El 43% de las mujeres en edad reproductiva con
exceso de peso, presentan disfunciones del ciclo menstrual
y el 48% posee amenorrea comparado con grupos de personas
con peso normal en los cuales la alteración del ciclo
se observa en el 13% de la población femenina.
Además, la mayoría de las mujeres obesas con
infertilidad que sugiera exceso de andrógenos presenta
síndrome de ovarios poliquísticos, cuya prevalencia
se estima en un 5%; aunque existen casos de mujer infértiles
a pesar de no presentar un estado hiperandrogénico.
La obesidad puede reducir la fecundidad o agravarla si se
asocia a ciertas alteraciones del ciclo. Las variaciones
de peso son aún más influyentes en fertilidad
que con respecto a la edad y en aquellas mujeres que fuman.
Se aconseja a aquellas con un IMC (índice de masa
corporal) excesivo mayor de 35kg/m2, disminuir su peso antes
de iniciar la búsqueda del embarazo. Para lograrlo
se propone una dieta balanceada, actividad física
y la toma de fármacos como puede ser la metformina.
Esta medicación ha resultado muy efectiva en la normalización
de los parámetros metabólicos del paciente
y con ello lograr normalización del ciclo menstrual
y ovulación. Además durante esta etapa debe
considerarse la posibilidad de tomas de altas dosis de ácido
fólico con el objetivo de beneficiar la salud de
la madre y del bebé.
No hay que perder las esperanzas, si bien se debe realizar
un cambio de rutina, aquellas personas con sobrepeso u obesas
pueden concebir y alcanzar la meta deseada.
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