Hoy
en día son muchas las mujeres que deciden enfrentar
su embarazo y asumir la maternidad solas. Claro que no es
algo sencillo y suele acarrear grandes dudas, angustias
y sentimientos de culpa.
Pero es posible salir adelante.
El
gran miedo es saber si van a ser, como madres, lo suficientemente
buenas, porque falta un padre para ese hijo. Sienten culpa
por ello, más allá que hayan elegido esta
situación.
Muchas veces las mamás que están solas creen
que tienen que ser “súper-mamás”
y cumplir los dos roles: el de mamá y el de papá.
Pero esto es una utopía, nadie puede cumplir dos
roles al mismo tiempo, porque son dos funciones bien diferenciadas
que apuntan a dos lugares bien distintos en relación
a la estructuración psíquica del niño.
Hay funciones típicas del papá que una mamá
sola sí va a poder encarar. Pero no todas. Es bueno
saber cuáles son las posibilidades reales para no
autoexigirse tanto. Tomando conciencia de esta dificultad,
una madre puede tranquilizarse ella y trasmitírselo
al niño.
Siempre
hay un papá
Además hay algo fundamental: la transmisión
de la idea de un padre en un hijo siempre existe. Porque
toda mujer tiene el registro de la existencia de un padre.
Hasta de manera inconsciente, a través de lo que
se denomina “mito familiar”, formado tanto por
lo dicho, como por lo no dicho, por lo esperado, lo deseado.
Por el lugar que viene a ocupar ese niño, no sólo
en la madre sino en la familia. Más allá de
que no esté cubierto este rol en la realidad, siempre
la madre porta en sí misma la función de un
padre. Es importante saber esto porque ayuda mucho a la
mamá que cree que su hijo no va a tener la imagen
de un hombre, y calma la ansiedad y la culpa que siente
por esta situación.
Preguntas
difíciles
Sería conveniente que la mamá esté
preparada para responder lo que en el futuro su hijo le
pueda preguntar, para que no la tome por sorpresa, (aunque
siempre va a haber preguntas que la van a descolocar respecto
a la paternidad.)
No mentir es un punto crucial, por más cruel y dura
que sea la verdad. Siempre hay maneras de decir las cosas.
Se le puede explicar que ese papá, por diferentes
motivos, no pudo, no supo, o las circustancias que rodearon
la concepción lo llevaron a no poder hacerse cargo
de su paternidad.
La trasmisión de estos hechos más el cariño
y el amor que la madre le brinde a su hijo, generará
en él seguridad y confianza.
Las madres que están solas tienen tendencia a sobreproteger
a los hijos y esto no es bueno porque en algún momento
estos chicos van a tener que ir al jardín y toparse
con la realidad, con compañeritos que, sin quererlo,
pueden ser muy crueles. Por ese motivo es importante explicar
las cosas lo más claramente posible.
La madre muchas veces tiene que elaborar toda esta situación
mediante una terapia personal, quizás antes de tener
al bebé o después. También puede ser
muy útil buscar ayuda en la familia o en los amigos.
Ayuda que puede ser afectiva, emocional o económica...
porque estar sola con un hijo se puede tornar difícil.
Los modelos de familia hoy cambiaron mucho, cada vez son
más comunes las “familias ensambladas o monoparentales”.
Todas son igualmente válidas y es bueno que el niño
lo sepa. Lo importante es el afecto.
Otro error de las madres solas es creer que sus hijos no
tienen que sufrir o sentir frustraciones porque ya sufren
demasiado al no tener un papá. Pero también
deberían pensar que no se sufre por algo que nunca
se tuvo, aunque sientan que les “falta” algo.
En realidad el sentimiento de “falta” es de
ellas mismas. Con esta idea muchas veces evitan ponerle
límites y se tornan permisivas con el niño.
También
creen que tienen que trabajar por dos, funcionar por dos,
cumplir los dos roles y esto no es posible. El rol materno
y paterno no tienen que ver necesariamente con la convivencia
de los padres. La función del padre puede ser cumplida
y ejercida de diferente manera, dependiendo de cómo
se actúa, se decide, se educa, se comprende, se ama,
en relación al niño.
Así como una de las funciones del rol paterno es
poner límites, otra es la de la socialización.
Es necesario que alguien que la mamá autorice cumpla
dicha función. Un abuelo, un tío, un amigo
pueden hacerlo. Que separe a la madre del niño. A
veces esta función la asume alguien espontáneamente
y otras es necesario conversarlo.
Lo importante, en conclusión, es siempre analizar
cada momento y prepararse para vivirlo; aunque nunca será
tal cual lo planificado.
Es bueno que la mamá tenga una contención;
alguien que la escuche y ayude a pensar, para no volcarle
inseguridades a su hijo. El pequeño crecerá
mentalmente sano sabiendo que fue concebido por el amor
de su mamá, y que cuenta con ella porque se siente
querido y seguro a su lado.
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Lic. Analía Mitar
Psicóloga
amitar@tutopia.com
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