| Las
ventajas que la leche materna tiene para la alimentación
del bebé son, en general, bien difundidas y,
por lo tanto, conocidas. Pero los beneficios no terminan
ahí, una mamá que elige amamantar verá
que las ventajas no sólo son para su bebé
sino para ella misma y para el vínculo que
se establece entre ambos.
El bebé se beneficiará integralmente
tanto en lo relativo a prevención de
enfermedades, un mejor desarrollo físico y
hasta también desde el punto de vista psicológico.
Las enfermedades infectocontagiosas como diarreas,
bronquitis y otitis se ven disminuidas en su incidencia
y vigor. La leche
materna transfiere los anticuerpos de la mamá
al bebé; son los anticuerpos que ayudan a combatir
enfermedades. La lactancia estimula un crecimiento
y desarrollo adecuado y previene la obesidad. El vínculo
y conocimiento con la mamá se ve fortalecido
a través de la estimulación del contacto.
Pero también trae beneficios para las mamás.
Las hormonas que se producen por la estimulación
que el bebé le da al pezón previenen
hemorragias y anemias y son las responsables de la
retracción uterina. Además, la lactancia
implica un gasto energético adicional que favorece
la reducción del sobrepeso -que tanto preocupa
a las mujeres una vez que dieron a luz- y reduce la
incidencia del cáncer mamario. Respecto de
la anticoncepción, el estímulo que la
mama recibe habilita procesos hormonales que suprimen
la ovulación funcionando como un método
anticonceptivo natural, siempre y cuando el bebé
tome pecho exclusivamente, no se presente menstruación
y con un bebé de seis meses o menos. Sin embargo,
este método no es 100% seguro y aquellas mujeres
que no deseen un embarazo deberán recurrir
a algún otro método anticonceptivo.
Tampoco previene enfermedades de transmisión
sexual, por lo que en ese caso deberá usarse
un método de barrera (como el preservativo).
Cómo prepararse para amamantar correctamente
Si bien todas las mamas producen leche, es importante
conocer los cuidados y preparativos que una mujer
debe tener para lograr un buen amamantamiento:
* Las mamas se deben lavar sólo con agua, sin
jabón.
* Debe evitarse el uso de cremas y lociones. No es
necesario el aseo de las mamas antes de amamantar,
con sólo colocar sobre el pezón y la
aréola unas
gotas de la misma leche luego de la mamada es suficiente.
* Colocar en forma correcta al bebé en el pecho,
con el pezón y aréola dentro de su boca
para evitar el dolor y las grietas.
Durante la consulta obstétrica, el médico
debe ir preparando a la madre para que pueda lactar.
En principio, debe realizarle una revisación
mamaria mediante palpación durante el primer
trimestre, no sólo para descartar alguna patología
sino para observar sus pezones y las características
de los mismos. Y se agrega a este examen una ecografía
mamaria. Es muy frecuente la consulta durante el embarazo
por dolor mamario, especialmente en el pezón,
les recomendamos a las futuras mamás, en este
caso, una buena humectación. Puede ser con
crema de caléndulas y los casquillos aireadores
para evitar el roce de la ropa con el pezón.
Si los pezones estuviesen invertidos, o “umbilicados”,
o no se formasen bien, también se indican estos
casquillos que tienen en su interior una forma
de arandela que ayuda a la formación del pezón
para la lactancia. Otro elemento muy importante a
tener en cuenta es el tiempo y la frecuencia del
amamantamiento, que dependen de cada bebé y,
hoy, en general, los pediatras recomiendan la libre
demanda. En el caso de gemelos, seria óptimo
amamantarlos en forma simultánea, hay mamás
que pueden y otras que no y lo hacen de manera consecutiva.
Si bien todos sabemos que la leche materna es el
alimento más completo y sustancioso para el
recién nacido, debemos inducir a la mamá
durante sus visitas al obstetra que vaya ganando confianza
e inculcarle que va a tener la capacidad de amamantar,
que va a poder. Muchos sabemos que no es fácil
pero es sumamente importante ser perseverante y recibir
indicaciones adecuadas y precisas. Como toda conducta,
el amamantamiento se aprende y facilita de manera
óptima la formación de un vínculo
sólido madre- hijo.
Es fundamental que tanto durante el embarazo -como
durante la lactancia- la mujer no realice planes de
alimentación para adelgazar sino más
bien que mantenga una alimentación variada,
completa y nutritiva y que ingiera
abundantes líquidos. Para esto es indispensable
el seguimiento nutricional y asesoramiento de un nutricionista.
Para mayor información, por favor, entrar
en contacto
con: Pablo Diego Regino - pablo.regino@halitus.com
Lic. Pablo Diego Regino
| Coordinador de Marketing y Comunicación |
----------------------------------------------
Halitus Instituto Médico
Marcelo T. de Alvear 2084
1122 Ciudad de Buenos Aires
Web. www.halitus.com
Email. prensa@halitus.com
Directo. (011)6632.2049
Conmutador. 5273.2080
Fax. 4963.4000
Skype. pabloregino |