Durante
el embarazo, e incluso antes, es fundamental tener en cuenta
algunas medidas de prevención que pueden evitar problemas
durante los nueve meses de gestación. Los agentes
infecciosos pueden afectar a la madre y causar problemas
congénitos al bebé, malformaciones, bajo peso
y hasta retraso mental. Se torna indispensable entonces
la consulta médica previa a la búsqueda del
embarazo para recopilar información y poder armar
la historia clínica de cada mujer: antecedentes de
enfermedades, vacunas recibidas, costumbres y un análisis
de sangre que confirmará los datos recibidos. A partir
de esa investigación el médico brindará
un listado de controles y recomendaciones para cada paciente
en particular, que intentarán reducir al máximo
las posibilidades de complicación del embarazo y
preservar la salud del bebé por nacer.
Si bien la mayor parte de las vacunas disponibles en la
actualidad no poseen efectos perjudiciales para la salud
de la madre o del niño, su utilización durante
los meses de gestación tiende a evitarse y se recomienda
sólo en casos en que el riesgo de exposición
a la enfermedad sea alto. Inclusive existen una serie de
vacunas que están contraindicadas durante el embarazo:
son las compuestas por virus vivos atenuados. Dentro de
sus complicaciones está la de presentar una enfermedad
atenuada, producida por el virus de la vacuna. Como ejemplos
podemos citar la triple viral, sarampión, rubéola
y paperas, o cada componente por separado, Sabin oral, antivaricelosa
y la vacuna contra la fiebre amarilla. Por su seguridad
y eficacia, las vacunas más recomendadas durante
la gestación son la antitetánica, la antineumocóccica
y la vacuna antigripal. También la vacuna antipoliomielítica
o vacuna Salk, cuando existe riesgo de exposición
y la mujer es susceptible. Además se recomienda llevar
a cabo la aplicación de las vacunas luego del primer
trimestre para disminuir los potenciales riesgos que conlleva
este tipo de tratamientos.
Cuando se indica una vacuna a una mujer embarazada se deben
considerar tres aspectos: si puede existir un riesgo aumentado
de efecto adverso, si el riesgo de exposición de
la mujer es alto y si la infección puede ser de riesgo
para ella o el bebé.
En el caso de las vacunas recomendadas debe tenerse en cuenta
que en nuestro país existe una reglamentación
de aplicación obligatoria del esquema de vacunación
antitetánica completo. Esto consiste en la aplicación
de 5 dosis, presentes en las vacunas doble, triple, cuádruple,
quíntuple y ahora también séxtuple.
La persona que haya recibido por lo menos tres esquemas
de dosis de vacuna antitetánica a lo largo de su
vida, puede decir que ha recibido un esquema de vacunación
antitetánico completo. No hay necesidad de aplicarse
un refuerzo en cada embarazo si transcurrieron menos de
5 años de aplicación de la última dosis
de vacuna antitetánica. La vacuna contra la gripe
también es segura y se recomienda la vacunación
antigripal en toda embarazada que curse su segundo o tercer
trimestre durante el invierno.
:: Infecciones
Frecuentemente se asocian a este período una serie
de infecciones como la rubéola, toxoplasmosis, sífilis,
herpes genital, chagas, hepatitis B, SIDA y varicela.
• RUBEOLA
La rubéola es una enfermedad que no acarrea complicaciones
durante la infancia, pero cuando se produce durante el embarazo
puede ocasionar graves daños al bebé. Como
el interrogatorio médico generalmente no permite
definir con certeza si la paciente tuvo esta enfermedad
en el pasado, ya que se la suele confundir con otras enfermedades
que dan brote en la piel antes de embarazarse, es recomendable
que toda mujer se realice un estudio de sangre que confirme
la presencia o ausencia de anticuerpos específicos.
En nuestro país, alrededor del 10 % de las mujeres
en edad fértil no ha padecido rubéola, y se
beneficiaría con la aplicación de la vacuna.
Por lo tanto, si poseen posibilidades de enfermarse deberían
vacunarse antes del embarazo o durante el puerperio. Si
bien la vacuna antirubeólica está contraindicada
durante el embarazo, no se ha detectado daño fetal
en los casos de mujeres embarazadas que recibieron la vacuna
accidentalmente. Pero sí se recomienda esperar un
lapso de tres meses desde la aplicación de la vacuna
para embarazarse.
• TOXOPLASMOSIS
La infección por toxoplasmosis no es fácilmente
detectable porque se adquiere por el contacto con gatos
o al ingerir alimentos contaminados, como verduras crudas
o carne poco cocida. El riesgo durante el embarazo es que
la infección pueda transmitirse al bebé. Por
ello es imprescindible que la mujer en la consulta médica
mencione si ha tenido algún contacto con gatos y
que se realice un análisis de sangre para determinarlo.
• SIFILIS
En cuanto a la infección por sífilis, una
enfermedad de transmisión sexual, debe estarse atento
porque no presenta síntomas y afecta al bebé
antes de nacer e incluso recién nacido. Se detecta
mediante un análisis de sangre y existe tratamiento
antibiótico antes del embarazo.
• HERPES GENITAL
El caso del herpes genital, un virus que se transmite por
vía sexual y produce úlceras recurrentes,
es particular. Si la mujer lo ha padecido varias veces,
existe riesgo de transmitirlo al bebé durante el
parto, por ello es conveniente confirmar el diagnóstico
y realizar en todo caso un tratamiento preventivo durante
los últimos meses del embarazo, para reducir el riesgo
de infección al recién nacido.
• CHAGAS
Otra de las infecciones a la que la mujer debe estar atenta
es el Chagas. Si bien la mujer con enfermedad crónica
de Chagas tiene un riesgo menor del 5% de trasmitirla durante
el embarazo, la mitad de los recién nacidos parecen
sanos al momento del nacimiento. Es fundamental estar en
conocimiento de la infección materna para realizar
el tratamiento y curar al bebé, para evitar complicaciones
cardíacas en la adultez.
• HEPATITIS B
También de Hepatitis B, sin síntomas, una
madre puede contagiar a su hijo recién nacido durante
el parto o una cesárea y/o durante el amamantamiento.
Un simple análisis de sangre puede marcar la diferencia.
Los hijos de madres con hepatitis B deben recibir una vacuna
y gammaglobulina específica en el momento del nacimiento
para prevenir la infección del niño, ya que
de contraer la enfermedad el bebé tendría
un altísimo riesgo de desarrollar a futuro una infección
hepática crónica, cirrosis u otras complicaciones.
Desde octubre del 2000 se aplica en nuestro país
la vacuna contra la hepatitis B, iniciando la 1era. dosis
horas después del nacimiento, y completando con la
2da. dosis al 2do. mes de vida, y la 3era. a los seis meses.
• VARICELA
Y por último deberían tenerse en cuenta los
antecedentes de varicela. De no haberla padecido es recomendable
que la mujer se vacune antes del embarazo ya que si está
embarazada sólo podrá vacunarse luego del
nacimiento del bebé porque esta vacuna está
contraindicada durante el embarazo. Si se contrae varicela
durante los primeros meses puede ser riesgoso para el bebé,
pudiendo ocasionar malformaciones congénitas.
Dra. Liliana Vázquez
Coordinadora del área de Infectología
Perinatal del FUNCEI.
Dr. Sergio Pasqualini
Director de Halitus Instituto Médico.
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