| Todas
las partes de nuestro cuerpo que están en contacto
con el exterior -como piel, anexos (pelos y uñas),
mucosas (conjuntiva ocular, mucosa digestiva, genital,
vía aérea, etc.)- están recubiertas
por microorganismos (bacterias y hongos) que forman
lo que se llama flora habitual no patógena
(o sea que no causan enfermedad). Sin embargo, en
algunos casos, pueden transformarse en patógenas
cuando invaden algún territorio en el que no
deberían estar o le dejan el lugar a otros
microorganismos que tienen la capacidad de causar
daño. Se dice en medicina que habitualmente
la infección no la causa el germen que quiere
sino que el que puede; es decir, aquel que encuentra
la puerta de entrada, el territorio fértil,
como una alteración en la barrera que nos protege
(ejemplo lesión en piel o mucosas o alteración
del pH que mantiene cierto equilibrio).
El pH vaginal: el gran desconocido
El pH es un indicador que determina el grado de acidez
o alcalinidad de un producto o área definida.
Asimismo, el pH de los genitales de la mujer es la
defensa que la vagina emplea ante las infecciones
o invasiones de microorganismos externos.
En una escala que va de 0 a 14, cuanto más
bajo es el valor más ácido es (por ejemplo,
el pH del limón es de 2,4); 7 es considerado
como valor neutro (ni ácido ni alcalino, ejemplo
el agua) y 14 es lo contrario de ácido, o sea
alcalino (ejemplo de pH alcalino es un jabón
común que tiene un pH de alrededor de 9).
La piel en nuestro cuerpo tiene valores de pH diferentes
dependiendo del lugar. El pH de la zona vulvar es
ácido, es decir, es inferior al de otras partes
del cuerpo; se encuentra en un rango de 3,8 a 4,2
y sirve para impedir el crecimiento de bacterias que
pueden causar infecciones.
La higiene de la zona íntima femenina
Los jabones comunes son alcalinos y pueden alterar
la capa protectora ácida propia de la zona
íntima. Entre las causas comunes de alteración
del pH de la zona íntima femenina se encuentran:
Higiene inadecuada
Uso de ropa interior de ciertos materiales sintéticos
Ropa muy ajustada (jeans y algunas prendas deportivas)
Uso inadecuado de protectores diarios
Actividad sexual intensa (el semen tiene un pH alcalino
que disminuye la acidez)
Papel higiénico adicionado con productos químicos
como perfumes o colorantes
Suavizantes de telas muy fuertes usados para el enjuague
de la ropa interior
Ciertos tratamientos hormonales
Tratamientos antibióticos
Estrés o cansancio excesivo
Dieta inadecuada
En este sentido, la higiene íntima constituye
un elemento vital del autocuidado de la salud de la
mujer para prevenir enfermedades o infecciones.
Algunas recomendaciones generales:
Usar ropa interior de algodón o que tenga cubierta
de algodón en toda el área de la entrepierna.
Evitar utilizar un tamaño de ropa interior
que no alcance a proteger toda el área vulvar,
ya que quedaría expuesta al contacto con su
ropa exterior.
No utilizar ropa muy ajustada o de materiales sintéticos.
No usar desodorantes íntimos o aromatizantes.
Se debe procurar un adecuado lavado de la ropa interior,
sin dejar residuos de jabón.
Utilizar un jabón adecuado para la higiene
íntima que conserve el pH ácido del
área vulvoperineal, que limpie eficientemente,
que hidrate y que ayuda a prevenir infecciones.
Al depilarse no retirar todo el vello púbico
ya que cumple una función protectora de los
genitales femeninos.
Orinar antes y después del acto sexual para
prevenir la cistitis.
No se recomiendan piercings o tatuajes en el área
genital.
Frente a síntomas de prurito o flujo vaginal
excesivo, no automedicarse y consultar al ginecólogo.
Utilizar toallas higiénicas sin perfumes ni
aditivos que puedan resultar irritantes, y cambiarlas
cada 4 a 6 horas.
Lavarse las manos antes y después de colocar
tampones y cambiarlos cada 4 a 6 horas.
No se recomienda el uso de duchas intravaginales porque
alteran el balance protector de la vagina y pueden
arrastrar gérmenes hacia el útero.
Los controles ginecológicos deben ser al menos
una vez al año; pero dependiendo de cada situación,
según lo indicado por cada ginecólogo.
Fuente: Dra. Susana Pilnik, Médica Ginecóloga,
especialista en Endocrinología Ginecológica,
Miembro de la Sociedad Argentina de Endocrinología
Ginecológica y de la Reproducción.
Adaptado de 2° y 3° Foros de Higiene Femenina
y diccionario de la Real Academia Española
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