La
leche materna es la mejor fuente de nutrición para
los infantes. A medida que el bebé crece, aumentan
sus requerimientos y por ende la necesidad de llegar a la
alimentación complementaria, momento en el cual se
incorporan, poco a poco, diversos alimentos sólidos
generalmente en la consistencia de papilla.
Recordar que la leche materna continúa durante mínimamente
los 6 meses, e idealmente hasta los dos años de vida
según lo recomienda la OMS (Organización Mundial
de la Salud).
A partir de los 6 meses de vida del bebé la leche
materna no alcanza a cubrir las necesidades nutricionales
y además se van agotando las reservas de hierro que
acumularon durante el período de gestación,
por tal motivo se necesita comenzar a introducir nuevos
alimentos a la dieta del bebé para completar sus
necesidades calóricas y nutricionales. La alimentación
complementaria debe ser paulatina: esto no significa el
fin de la alimentación al seno materno, sino la forma
de ir cubriendo las necesidades nutrimentales del bebé,
aprendiendo a conocer sabores, texturas, consistencias y
colores diferentes, iniciando así la formación
de hábitos alimentarios adecuados.
La incorporación de yemas de huevo resultarían
en un enriquecimiento muy nutritivo a partir de los 6 meses
de edad. Los ácidos grasos de la yema de huevo resultan
nutrientes esenciales para el crecimiento y el desarrollo
funcional del cerebro, así como también las
proteínas de similar calidad que las de la leche
materna favorecen el crecimiento y desarrollo de músculos
y órganos del cuerpo. Además las yemas tienen
una textura suave y sabor agradable, conveniente para los
infantes en este período.
Se pueden incluir pisadas en papillas, reforzando de esta
manera el valor alimenticio de la preparación. A
partir de los 10 meses de vida se pueden incluir las claras
de huevo, ya que el aparato digestivo del niño ya
está maduro como para digerirlas sin provocar alergias.
El huevo entero, entonces, puede incluirse a partir de los
12 meses de vida, cuando ya se han probado la mayoría
de los alimentos y su alimentación se asemeja a la
de la familia. El huevo debe incluirse siempre cocido, incorporándolo
en budines, revueltos, picado en papillas, huevos rellenos
o en preparaciones dulces como flanes y bizcochuelos. El
huevo es un alimento que sirve para realizar preparaciones
caseras, sanas y saludables, ideales para el niño
en crecimiento.
LA COLINA: SUSTANCIA ESENCIAL
DURANTE EL EMBARAZO
La colina es una sustancia esencial, ya que nuestro organismo
no puede fabricarla por sí mismo y por tal motivo
necesita introducirla a través de los alimentos.
La misma se encuentra contenida en algunos alimentos tales
como el huevo. El huevo es un alimento fuente de colina
ya que una unidad del mismo (50 grs.) aporta el 50% de las
recomendaciones.
En 1998 la Academia Ciencias USA publicó las recomendaciones
para el requerimiento dietario de colina: -550 mg/día
en varones; 425 mg/día en mujeres.
La colina es especialmente importante para las embarazadas
y para las mujeres que están amamantando, así
como para los niños. Dicha información es
brindada dado que se ha demostrado que el huevo es una sustancia
fundamental para el normal desarrollo del cerebro y del
sistema nervioso del bebé en gestación.
Los estudios muestran que cuando la ingesta de colina es
adecuada, mejoran las funciones cognitivas y de la memoria.
Lic. Romina Sayar
Nutricionista
CIN – Centro de Información Nutricional
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