¿Parto
natural o cesárea? ¿Quién decide? ¿La
mujer, dueña de su cuerpo, a quien no se le aclaran
todas sus dudas con referencia al parto o es una cuestión
de economizar tiempo y ganar dinero por parte del equipo
médico?
Es
alarmante el elevado número de cesáreas que
se verifican a diario en distintos medios asistenciales.
Cualquier mujer puede hacer una pequeña encuesta
sobre cómo fue el último parto de amigas,
parientes, conocidas, o simplemente eligiendo al azar a
las mujeres que la rodean en una plaza, por ejemplo, mientras
pasea a su pequeño. Seguramente se asombrará
ante una cifra que no esperaba.
En nuestro medio podemos así encontrar un alto porcentaje
de partos terminados en cesárea. En el ámbito
de las obras sociales sindicales o estatales, así
como en la medicina prepaga o privada, los porcentajes superan
holgadamente el 40%, pudiendo llegar a cifras del 60% o
más. En el hospital público las cifras se
encuentran alrededor del 25%. La OMS (Organización
Mundial de la Salud) estima que el porcentaje de operaciones
cesáreas no debe superar el 15%. Hay países,
Holanda por ejemplo, donde esa cifra está lejos de
ser alcanzada, teniendo a su vez los mejores índices
de salud vinculados al parto y el nacimiento.
La operación cesárea es una intervención
quirúrgica por la cual se extrae al niño por
nacer del útero de su madre a través de una
incisión que se practica en al abdomen, que generalmente
se hace horizontalmente, justo por encima del vello púbico.
Atravesadas las distintas capas del abdomen (piel, tejido
celular, aponeurosis, músculos) se llega a su interior
y abierto el útero, se toma al niño, produciendo
su nacimiento. Luego de la extracción de la placenta,
se cierran los distintos planos hasta la
piel. Esta operación se realiza la gran mayoría
de las veces con una anestesia peridural, que permite a
la madre estar conciente.
¿Cuáles son las situaciones que llevan
a esta terminación del parto?
Pueden ser alteraciones graves de la salud de la madre (hipertensión,
diabetes, etc.), problemas vinculados al medio ambiente
donde se desarrolla el bebé (placenta previa, tumores
uterinos, etc.) o alteraciones del bienestar fetal (por
ejemplo, sufrimiento fetal por falta de oxígeno).
¿Pero es posible pensar que más de la mitad
de las mujeres y los niños por nacer atraviesen dificultades
o sean incapaces de atravesar un parto vaginal?
¿Cuáles son las razones por las que
podemos pensar que existe este elevado porcentaje de cesáreas?
En principio debemos mencionar al procedimiento habitual
de asistencia, como la mayor fuente de estas cesáreas
innecesarias. Las internaciones precoces, sin que efectivamente
la madre esté en un franco trabajo de parto, suelen
ser una causa inicial de un proceso que desembocará
en una cesárea innecesaria.
"Hay un problema con el cordón", "tu
bebé es demasiado grande", "el cuello del
útero no está bien preparado", "estás
con dilatación y sin contracciones", suelen
ser frases muy conocidas que impulsan una internación
al término del embarazo.
Cuando esto ocurre y aún cuando hay un trabajo de
parto iniciado, se inicia el procedimiento de atención
denominado conducción médica del parto.
Esta conducción altera la fisiología espontánea
del parto y consiste en una serie de intervenciones que
afectan no sólo en el plano biológico, sino
emocionalmente a la madre. Enemas y rasurados vulvares,
goteos con ocitocina (hormona que provoca mayor cantidad
y mayor intensidad en las contracciones del útero,
incrementando el dolor y la incomodidad) innecesarios. Rotura
artificial de la bolsa, inmovilización
de la madre con monitoreos continuos y permanentes que la
obligan a estar acostadas la mayor parte del tiempo. Las
anestesias peridurales, que mayoritariamente se realizan
sin demanda de la mujer, y finalmente la obligada posición
acostada con las piernas colgadas para el nacimiento del
niño.
Este dispositivo asistencial, que fuerza un proceso que
tiene sus propios tiempos fisiológicos y su propia
dinámica emocional, produce con frecuencia dificultades
anímicas y biológicas en la madre, que finalmente
debe aceptar las consecuencias de este exceso de intervención:
alteraciones en la dilatación, en las contracciones
y en el bienestar del niño, que es llevado por estos
procedimientos a situaciones de sufrimiento por falta de
oxígeno que tornan "necesaria" la cesárea.
Esta secuencia de intervenciones forma parte de ese modelo
de medicalización, que además responde a cuestiones
de "economía": la necesidad de atender
la mayor cantidad de partos en el menor tiempo.
Una cuidadosa atención debe privilegiar el acompañamiento,
tanto por parteras como por obstetras calificados, que respondan
a las necesidades de madres y niños de respetar sus
propios tiempos biológicos y emocionales, sin apuros
y sin estímulos que no hayan sido solicitados. Este
respeto reduciría significativamente el número
de cesáreas innecesarias. Y una condición
esencial es la compañía por parte de quien
la mujer elija como su vínculo afectivo más
cercano, durante todo el trabajo de parto.
Es
un importante desafío reducir esa cantidad de cesáreas
innecesarias, ya que no son inocuas, a pesar de los adelantos
de la cirugía y la anestesia, que las tornan en general
seguras. La mayor parte de dificultades tiene que ver con
los problemas infecciosos post-quirúrgicos y los
potenciales riesgos en los futuros embarazos.
En ciertas circunstancias, y para aquellas mujeres que valoran
altamente el parto vaginal, una cesárea plenamente
justificada será bienvenida, y no deberá ser
vivida como una frustración.
Pero es importante considerar a la cantidad de mujeres en
las cuales se generan sentimientos de avasallamiento luego
de la experiencia de su parto seguido de una cesárea.
Con frecuencia perciben que la cadena de intervenciones
que recibieron fueron innecesarias y realizadas en forma
compulsiva, acrecentándoles el dolor y el malestar.
El resultado en el cual desembocaron les deja profundas
dudas y en un próximo embarazo se acercan buscando
alternativas a aquello que percibieron y que expresan con
angustia: "creo que me hicieron una cesárea
innecesaria"
• Dr.
Carlos Burgo
Ginecólogo y obstetra
cburgo@fibertel.com.ar
www.partohumanizado.com.ar
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