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Várices y embarazo

El embarazo es en toda mujer un período de grandes cambios, muchísimos de los cuales van a verse reflejados en su cuerpo y afectan su organismo.

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El sistema venoso, durante el embarazo, es particularmente sensible por tres factores que conspiran contra el normal retorno de la sangre al corazón.
Aumento de la progesterona
Incremento del flujo venoso
Compresión del útero grávido

Aumento de la progesterona
Es el primer factor que hace su aparición desde los primeros días de la concepción y a partir de allí va incrementándose paulatinamente hasta el momento del parto, en que llega a su máxima concentración. Esta hormona es la encargada de asegurar las condiciones fisiológicas para la implantación del óvulo y su supervivencia. La progesterona ejerce un potente efecto dilatador sobre la pared venosa. Es decir que las venas comienzan a dilatarse, provocando síntomas de pesadez y cansancio, que se exacerban durante el transcurso del día y aún más en épocas de temperaturas elevadas.

Incremento del flujo venoso distal
A partir del segundo trimestre del embarazo se incrementa el flujo de sangre proveniente del útero gestante, que a través de las venas uterinas desagua en la vena cava. Este aumento del volumen sanguíneo provoca un enlentecimiento del flujo sanguíneo distal ya que la vena cava es la que recolecta además la sangre proveniente de los miembros inferiores.

Compresión del útero grávido
A los dos factores anteriormente mencionados se suma en el último trimestre este tercer factor que es la compresión del útero gestante sobre la vena cava, dificultando aún más el retorno de la sangre al corazón. En este período, se acentúan los síntomas de pesadez y cansancio, agregándose frecuentemente dolor e hinchazón de piernas, especialmente si la mujer ha tenido várices antes de la concepción.
Es así como desde el primer momento de la gestación se deben tomar las medidas preventivas destinadas a evitar la aparición o el agravamiento de la patología varicosa y sus complicaciones.
Prevención de las várices en la embarazada
1. Prescripción de medias elásticas para embarazadas que deberán utilizarse durante todo el día, ya que ayudan a prevenir la dilatación de las venas.
2. Si la embarazada es portadora de un importante síndrome varicoso se indica vendaje elastocompresivo desde el pie hasta la ingle.
3. Si también padece de várices vulvares, además del vendaje, deberá utilizar una trusa especial para comprimir el paquete varicoso.
4. Evitar el uso de ropa ajustada a nivel de la ingle, especialmente pantalones.
5. Evitar la posición de pie (por ejemplo, realizar el planchado de la ropa estando sentada)
6. Evitar los baños demasiado calientes, especialmente los de inmersión.
7. Reposar 2 a 3 veces por día con las piernas elevadas, facilitando el retorno venoso.
8. Dormir de costado para disminuir la compresión del útero grávido sobre la vena cava.
9. Realizar caminatas diarias, a fin de facilitar la circulación.
10. La embarazada que trabaja sentada debe realizar frecuentemente ejercicios de dorsiflexión del pie sobre la pierna, provocando la contracción de los músculos de la pantorrilla, incrementado de esta manera el retorno venoso. También es conveniente que regularmente se levante y camine algunos minutos.
11. Muy importante es el control del peso a fin de no agregar a los trastornos anteriormente citados el sobrepeso, que es de por sí factor desencadenante de complicaciones varicosas.
12. La realización de ejercicios adecuados a su estado son muy convenientes, salvo contraindicación del obstetra.
13. A partir del cuarto mes el obstetra indicará flebotónicos para neutralizar la acción vasodilatadora de la progesterona.
La Fundación Flebológica Argentina, conciente de la importancia de controlar a la mujer embarazada para que lleve a feliz término el período de gestación, recomienda que ella efectúe una visita a un médico flebólogo y que éste haga un seguimiento mensual del estado del sistema venoso.
Un concepto muy importante a tener es cuenta es que existe la falsa creencia que las várices deben tratarse recién luego de haber tenido los hijos planificados. Esta idea errónea atenta contra la salud de la embarazada, ya que la hace propensa a sufrir complicaciones como tromboflebitis , hemorragias varicosas o más grave aún, tromboembolismo pulmonar. Por eso remarcamos la necesidad de tratamiento de toda patología varicosa, en lo posible, antes de emprender una gestación.

Dra. Ursula Tropper
Prof. Dr. César Federico Sánchez
Fundación Flebológica Argentina