| Hubo
quienes estuvieron presentes, quizás de otra
manera que no es la misma que la de hoy en día.
Pero estuvieron y eso es lo importante. Es que también
la mujer al cubrir otros espacios que antes eran poco
menos que prohibidos, le fue dando lugar al hombre
para que él vaya realizando otras tareas que
antes estaban exclusivamente reservadas para la mujer.
Ya no nos llama la atención cuando el hombre
es quien cocina, cambia pañales o pone en marcha
el lavarropas.
Menos
aún al verlo llevar el cochecito o cargando
a su hijo. Es bueno que las tareas sean compartidas
y que los dos integrantes de la pareja entiendan que
conforman un equipo que procura el bienestar de ese
hijo que juntos proyectaron y el de toda la familia.
Es un buen síntoma que puedan hablar durante
el embarazo de lo que siente cada uno: las dudas,
los temores, las exigencies, etc.
Es
agradable que el papá pueda acompañar
a la mamá a sus consultas con el obstetra,
las ecografías, y en general sirva de apoyo
y sostén a esa mujer que por llevar a su hijo
en su vientre se convierte en un ser más sensible
y vulnerable. Y es bueno que cada uno pueda expresar
lo que siente en los grupos que frecuenta y también
que conversen juntos sobre todo lo que les sucede.
Son hombres, quizás con mayor carga de la que
están acostumbrados a llevar. También
para los varones que “se embarazan” todo
es nuevo (en los casos de papás primerizos).
A
pesar de ser ellos” los representantes del sexo
fuerte, también son personas que sienten igual
que las mujeres y necesitan ser escuchados. Es beneficioso
para la familia que cada una de las partes trate de
sentir a ese hijo como la creación de ambos
y cada uno desde donde pueda hacerlo, se involucre
y no tenga que reprimir sus emociones.
Mamá y papá deben trabajar juntos, consensuando
en las decisiones y en la forma de educar a esa personita
que está dispuesta y abierta a recibir todo
lo que se le brinda para transformarse en una buena
persona.
Y
el trabajo es de las dos partes, haciendo cada uno
lo mejor que pueda su labor y dedicando el tiempo
del que disponga, por poco que fuese, a estar con
su hijo, para que juntos puedan aprovecharlo en beneficio
de ambas partes.
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