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Esta adquisición al igual que otras habilidades
es producto del aprendizaje gradual y no puede imponerse
de un momento para otro. (1)
• Se denomina período crítico
o sensitivo al período óptimo para que
el niño aprenda a controlar (entre los 2 y
3 años de vida). • Alrededor de los 2
años el niño comienza a avisar que el
pañal está mojado, y esto es el primer
indicio del control voluntario, ya que refleja la
toma de conciencia de haberse orinado y le avisa a
la mamá lo que ha sucedido (en tiempo pasado).
Aquí sólo corresponde alentar.
• Después comienza a decir que NO cuando
le preguntan si desea orinar.
• Luego avisa que desea orinar, pero no llega
a tiempo (urgencia miccional) que disminuye a medida
que va creciendo.
• Entre los 2 años y 2años y medio
_ puede bajarse la ropa y sentarse para orinar. Recién
a partir de esta fecha existe un lapso de retención
de más o menos 5 horas, que va aumentando después
de esta edad y permite acumular una cantidad suficiente
de orina capaz de estimular la sensación o
deseo de orinar.
• Logran el control por imitación, instrucción
y entrenamiento. El entrenamiento consiste en ayudar
al niño que está debidamente desarrollado
cuando comienza a anunciar que quiere hacer pis. •
El niño se siente condicionado a vaciar su
vejiga cuando sus nalguitas sienten el borde de la
pelela, siempre y cuando no se lo obligue a sentarse
cuando no lo desea o lo castiguen por no utilizarla.
• El momento en que cada niño logra el
control de esfínteres se debe a múltiples
factores, muchos de ellos superpuestos, que son: la
maduración del sistema nervioso, el ego y la
personalidad del niño.
• Desde los 15 a 18 meses de vida ha comenzado
la etapa de negativismo y el NO suele ser la primera
respuesta para todo.
• Alrededor de los 2 años y medio de
vida un 50 % de los niños logran el control,
pero un 25 % lo logra antes de los 3 años y
un 10 % luego de esa edad.
• Es importante tener presente que el control
de esfínteres se puede retrasar por un exceso
de “educación”, obligando al niño
a sentarse en el orinal cuando intenta levantarse
o castigarlo cuando no hace lo que se espera que haga,
de manera que su negativismo normal entrará
en acción. Posteriormente relacionará
esta acción con algo desagradable y se condicionará
en contra.
• Una demora en la adquisición del control
puede responder a: - Factores emocionales (presión
social, estrés o pereza). - Educación
superentusiasta o excesiva. - Ego y personalidad del
niño. - Entrenamiento mal dirigido, que incluye
obligar al niño a orinar cuando no tiene deseos
de hacerlo o castigarlo.
• Es importante mencionar que muchos niños
inteligentes y destacados en otras actividades (lenguaje,
memoria, motricidad) tardan en alcanzar el control
de esfínteres. La demora en una de las áreas
del desarrollo se denomina disociación , es
algo esperable y normal en algunos niños. (1-2)
• Hay quienes adquieren el control de sus esfínteres
con poca perturbación emocional, pero otros
en cambio (particularmente los más sensitivos)
pueden experimentar fases de resistencia que demoran
la adquisición del control. (1)
• En esta etapa el niño se siente halagado
cuando tratan de persuadirlo para orinar y se deleita
en rechazar lo que le piden. Usa la pelela para todo
menos para lo que sirve: deambula, juega con ella
o se la pone de sombrero. Intentan llamar la atención
y causan alboroto si alguien trata de forzarlo en
contra de su voluntad. Además esta situación
puede ser utilizada para llamar la atención,
ser el centro y que el grupo familiar gire a su alrededor,
permitiéndole satisfacer su ego y su deseo
de atención. (1)
CONCLUSIONES
• Cuando el niño está listo para
lograr el control de la vejiga la presión psicológica
o la “educación excesiva” durante
este período pueden retrasarlo. Generalmente
estos esfuerzos por entrenarlo se inclinan en dirección
opuesta a lo deseado y la mayoría de los trastornos
funcionales observados en el control de esfínteres
se deben a la utilización de prácticas
forzadas por los padres o maestros. (3)
• Recordar que como cada niño es único
y diferente al resto, el momento de lograr el control
de esfínteres es también diferente para
cada uno.
• Generalmente se logra primero el control de
esfínter anal que el urinario y durante este
período pueden constiparse o retener la orina
por varias horas, como una forma de oposición
voluntaria o de negativismo.
• Evitar las situaciones de castigo y de humillación.
Buscar la cooperación del niño; crear
un clima adecuado, sin presiones y recompensarlo afectuosamente
cuando logra actuar controlando la situación,
ya que tienden a repetir momentos agradables o placenteros
y que despiertan el interés de los demás.
(1)
• El período de resistencia u oposición
para el control es constante y se observa en todos
los casos: no debe generar ansiedad.
• Preguntarle si desea sentarse en la pelela
sin forzarlo después de dormir, después
de las comidas o al volver de una salida. Si no evacua
nada después de un par de minutos, debe levantarse
de ahí. La pelela debe ser un lugar apacible
que no genere problemas.
• Es importante que la mamá se quite
la idea de que lo está entrenando. Simplemente
lo está ayudando a llegar a tiempo , está
pendiente de sus necesidades y deja que satisfaga
su propio ego y su orgullo por practicar las nuevas
habilidades que va aprendiendo.
• Es inútil permitirle andar sin pañales
antes de que pueda avisarle a la madre que quiere
evacuar y esto no sucede fácilmente hasta los
2 ó 2.1/2 años. Si se eliminan antes
de tiempo son frecuentes e inevitables los accidentes.
• El punto más importante y simple es
evitar cualquier problema o situación forzosa
con el niño.
Dra. Silvina cuartas Médica pediatra BIBLIOGRAFÍA:
1) El niño normal. Illingworth R S. 3º Ed.
Ed Manual Moderno. México 1987. Pag: 219, 212,
237, 247, 351- 370, 401. 2) Desarrollo del niño
y el lactante. Illingworth R. S. 1º Ed. Ed Churchill
Livingstone. Madrid. 1992. Pag: 119,165-167, 180,
290. 3) Mamá y yo. Enciclopedia práctica
en Pediatría. 1º Ed. Solap. SRL. 1994.
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