| La
bronquiolitis es una enfermedad que típicamente
aparece en otoño e invierno y afecta a chicos
desde los 3 meses hasta los 2 años, siendo
más frecuente entre los 4 y 8 meses de vida.
El cuadro comienza como un resfrío común,
entre el 3º y el 4º día la tos se hace más
intensa y aparece dificultad para respirar con cierto
grado de agitación. El bebé se pone
muy inquieto y fastidioso, come poco o suele rechazar
el alimento, durmiendo mal (por la tos o por el malestar),
puede tener fiebre, la que generalmente no es muy
alta. “...ES POR UN VIRUS QUE SE CONTAGIÓ...”
Al hablar de las causas, nos estamos refiriendo a
una enfermedad originada por diferentes virus. Entre
los más comunes, está el Sinsicial Respiratorio
(el más común entre los bebitos), el
Adenovirus (se acompaña de angina con placas,
conjuntivitis y diarrea) y el virus de la Gripe (con
todos los subtipos). Pueden detectarse y reconocerse
por medio de un método de laboratorio sencillo
que analiza el moco aspirado. Los virus implican contagio
entre alguien que está enfermo y el chico que
lo contrae (interhumano). Es importante aclarar la
diferencia con otras situaciones que causan obstrucción
bronquial a repetición: los cuadros alérgicos
y los producidos por Reflujo Gastroesofágico
(no suelen acompañarse de fiebre y son más
leves).
“...VA A ESTAR ASÍ DE 7 A 10 DÍAS...”
Casi todas las bronquiolitis evolucionan favorablemente,
entre 1 semana a 10 días. En pocos casos, la
inflamación de los bronquíolos es muy
importante y pueden desmejorar mucho, presentando
mucha agitación y respiración tan dificultosa
que impide el ingreso del oxígeno (vital para
el organismo) y la eliminación del dióxido
de carbono que producen los tejidos. Esta situación
es de riesgo para el bebé, y en estos casos,
se decide internarlo para brindarle todos los elementos
terapéuticos que necesita para superar la crisis
y restablecerlo a la normalidad.
“...HAY QUE CONSULTAR LO ANTES POSIBLE... ”
Recomendamos tener en cuenta:
• La complementación de algunas herramientas
terapéuticas, son útiles para aliviar
al chico, como las nebulizaciones con broncodilatadores,
los corticoides, la asistencia kinésica (“casera”
o profesional).
• Los síntomas que deben preocuparnos
y que nos indican la desmejoría del bebé
son: la agitación y dificultad respiratoria,
la quejosidad y el rechazo alimentario, entre otros
(criterios de alarma).
• Realizar precozmente la consulta y no “dejarse
estar” a la espera de una mejoría que
a veces no llega con el correr de los días.
Cumplir con las indicaciones médicas “tal
cual fueron dadas”. En muchas ocasiones, los
papás (por miedo a los efectos adversos) bajan
“a ojo” las dosis de los medicamentos,
administrando cantidades “infraterapéuticas”
que no mejoran al niño.
Pediatría Palermo
www.pediatriapalermo.com.ar
|