| Cuando
un bebé nace antes de la semana 37 de edad
gestacional se considera prematuro. Generalmente requieren
un cuidado y controles especiales durante las primeras
semanas de vida, debido a ciertas dificultades secundarias
a la inmadurez de sus órganos. El plan de seguimiento
debe contemplar el crecimiento corporal, la evaluación
madurativa, neurológica, oftalmológica
y auditiva.
* Se debe hacer la diferencia entre edad postnatal
(real) y edad corregida.
Esta es la edad real menos la suma de las semanas
que faltaban para completar la semana 40 de gestación
normal. Se usa para evaluar el crecimiento y el desarrollo
del prematuro, pero se discute hasta cuándo
es necesario "corregir la edad" del niño.
Habitualmente se hace durante los dos primeros años
de vida e inclusive hasta los tres años en
los prematuros extremos.
Es sumamente importante que los recién nacidos
prematuros conserven la lactancia materna debido a
que proporciona protección inmunológica,
proteínas de alta calidad, baja carga de solutos
para el riñón y favorece el vínculo
madre-hijo. Es el alimento óptimo.
* El crecimiento corporal se evalúa a través
del peso, la talla y el perímetro cefálico,
que deben ser considerados en relación con
la edad corregida, en curvas de crecimiento especiales
para prematuros. Durante el primer año de vida
tienen períodos de aceleración del crecimiento
intermitentes, que pueden continuar hasta los dos
años de vida, donde generalmente alcanzan un
crecimiento corporal acorde a su potencial hereditario
o genético.
* Se llama etapa de recuperación o "catch-up"
al período durante los primeros tres meses
de vida en el cual duplica el peso de nacimiento,
o sea que se trata de una aceleración del crecimiento
mayor a lo esperable para un recién nacido
de término. La falta de este crecimiento rápido
durante el primer año de vida se considera
anormal. Ante esta situación se deben estudiar
las posibles causas (cardiopatías, malformaciones
congénitas, trastornos renales, etc.)
* Debido a que casi los dos tercios de los depósitos
de minerales se acumulan en el último trimestre
de gestación, los prematuros tienen mayor riesgo
de desarrollar déficit de vitaminas y minerales.
Para evitarlo es importante que reciban vitamina D
durante el primer año de vida y una correcta
suplementación con calcio y fósforo.
* El hierro se agrega cuando alcanzan el segundo mes
de vida o cuando duplican el peso de nacimiento y
no debe suspenderse hasta los 12 a 15 meses de edad
corregida.
* Los prematuros son capaces de generar una respuesta
inmume similar a los recién nacidos de término
frente a las vacunas, esto permite que puedan ser
aplicadas en las edades establecidas, respetando el
calendario de vacunación oficial, sin necesidad
de calcular la edad corregida.
* A pesar de los notables progresos en la sobrevida
de los prematuros es importante realizar una pesquisa
oportuna en busca de anormalidades para permitir la
intervención médica oportuna y optimizar
la capacidad de desarrollo del niño. En todo
recién nacido prematuro es fundamental el seguimiento
del desarrollo neurológico para descartar trastornos
motrices y
sensoriales secundarios a la prematurez. Es sumamente
importante la evaluación oftalmológica
en todo prematuro menor de 32 semanas de edad gestacional
o con un peso de nacimiento menor de 1250 g y en aquellos
que nacieron entre la semana 32 y 36 pero que recibieron
oxígeno por más de seis horas, para
descartar la retinopatía del prematuro, que
es un trastorno donde ser altera la vascularización
de la retina. Los prematuros de muy bajo peso tienen
mayor riesgo de hipoacusia neurosensorial, por lo
tanto es importante la detección precoz de
los trastornos auditivos para realizar la intervención
médica y educacional adecuadas. Todo prematuro
con un peso menor de 1500 g se considera de riesgo
y requiere un seguimiento audiológico especial,
además todo caso sospechoso debe ser controlado
por el especialista para realizar estimulación
temprana auditiva.
* La llegada a la casa de un niño con altas
demandas de cuidado suele alterar la vida familiar,
ya que se transforma en el centro de atención
y todo lo que está afuera de él pasa
a ser secundario. Pueden aparecer diferencias en la
relación entre los padres o con los otros hijos,
conductas anormales como sobrealimentación,
dificultades en la separación de la madre (ella
cree que nadie puede cuidar a su bebé), sobreprotección
o permisividad exagerada en el futuro.
* Finalmente, al concurrir a los consultorios y/o
vacunatorios es conveniente evitar las horas de mayor
congestión de gente para prevenir el contagio
de infecciones respiratorias.
Dra. Silvina Cuartas
Médica Pediatra.
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