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suceder que la bacteria sea adquirida pero quede colonizando
sin que esos niños enfermen, dependiendo de
la inmunidad fetal, la virulencia y de otros factores
desconocidos. Sin embargo, debemos tener en cuenta
que la infección por Estreptococo Grupo B (EGB)
puede provocar en los bebés septicemia (infección
en la sangre), neumonía (infección pulmonar),
meningitis (infección en el cerebro y sus cubiertas)
o a largo plazo osteoartritis (infección de
hueso o articulaciones). Puede dejar secuelas como
ceguera, sordera, retardo mental y parálisis
cerebral. Las consecuencias físicas y neurológicas
son irreparables.
El método más eficaz para prevenir este
contagio consiste en la extracción de flujo
vaginal del introito y de la región anal, que
se recomienda efectuarlo entre las semanas 35 y 37
del embarazo. En el caso que el resultado sea positivo,
debe efectuarse un tratamiento antibiótico
durante el día del parto, no antes porque el
germen vuelve a colonizar. El tratamiento consiste
en el suministro de antibióticos, siendo controlada
dicha administración por el médico de
su confianza.
Se debe tener en cuenta que la mujer embarazada puede
estar infectada y no tener ningún tipo de síntomas,
pudiendo infectar a su hijo en el momento del nacimiento,
sea el mismo por parto natural o por cesárea.
Dada la gravedad de las consecuencias y lo sencillo
que sería evitarlas, por qué no realizarse
el estudio mencionado, el que no implica ninguna complicación
o riesgo para la mamá ni para el bebé.
Informe realizado por
Gabriela Nicolari
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