| Los
glóbulos rojos son uno de los componentes esenciales
de la sangre y están formados por una proteína
que es la denominada hemoglobina. Ellos son los encargados
de captar y transportar el oxígeno a todo el
cuerpo.
Para que haya una cantidad suficiente de glóbulos
rojos y hemoglobina es necesario que el aporte nutricional
de ciertas vitaminas y de hierro sea el adecuado.
Una alimentación pobre en hierro con respecto
a los requerimientos del organismo ocasiona la llamada
“anemia ferropénica”.
También ocurre un estado de deficiencia latente
de hierro cuando los depósitos del organismo
son insuficientes. Si bien no es ésta una anemia
manifiesta, produce daño a nivel de órganos
y tejidos.
Es muy común que las mujeres embarazadas sufran
de anemia o deficiencia de hierro.
Los síntomas más frecuentes son debilidad,
sueño, fatiga, dolor de cabeza, agitación,
etc. Esto se debe a que todo el cuerpo carece del
oxígeno que necesita. Los síntomas muchas
veces son confundidos a los propios del embarazo y
en oportunidades, de padecer una anemia leve , quizás
ni sean percibidos.
Durante el embarazo los requerimientos de sangre en
el organismo aumentan considerablemente. Se debe tener
en cuenta que el bebé que se está gestando
consume grandes y constantes cantidades de hierro
para desarrollarse correctamente.
En general la dieta habitual ingerida por la mujer
embarazada no suministra la cantidad de hierro necesaria
para la producción de los glóbulos rojos
y de la hemoglobina, ni para la mamá ni para
el bebé. Además hay que tener en cuenta
que si hubieran vómitas, cosa bastante frecuente,
el riesgo de padecer anemia es mucho mayor.
Para prevenir la anemia es muy importante el consumo
de alimentos ricos en hierro, especialmente las carnes
rojas bien cocidas. Exiten vegetales que también
aportan este mineral, como las espinacas, y también
las lentejas; pero lamentablemente la absorción
por el organismo es reducida. Para que sea más
efectiva deben consumirse conjuntamente con otros
alimentos ricos en vitamina C, a la vez que es conveniente
evitar la ingestión, por lo menos cercana a
las comidas, de café, té y mate.
Sin embargo se debe destacar que aunque se siga una
dieta muy balanceada y completa es muy común
que la embarazada no llegue a ingerir la cantidad
de hierro que requiere su organismo durante el embarazo.
Debido a este motivo el médico que contrala
su embarazo, por seguridad le indicará como
medida preventiva un medicamento rico en hierro.
Para diagnosticar la falta de hierro en la embarazada
sólo es necesario practicar los exámenes
habituales: con la extracción de una muestra
de sangre se determina, efectuando los análisis
correspondientes, si el nivel de glóbulos rojos
y de hemoglobina son los adecuados a su estado.
El tratamiento a seguir por la falta de hierro consiste
en la administración de hierro ya sea por via
oral o en inyecciones, las que pueden aplicarse en
forma intramuscular o endovenosa, siendo esta última
manera la más rápida y eficaz.
Algunos preparados de hierro pueden llegar a producir
efectos colaterales desagradables como trastornos
estomacales o constipación.
Para evitar dichas complicaciones es necesario conversar
con el médico para que al prescribir la medicación
asegure su tolerancia.
Se debe tener en cuenta que a pesar de haber alcanzado
los niveles esperados luego del tratamiento, el mismo
debería prolongarse para reponer los depósitos
necesarios en el organismo. El especialista es quien
evaluará la finalización del tratamiento.
Las consecuencias de padecer anemia o tener deficiencia
de hierro pueden ser graves tanto para la mamá
como para el bebé.
La anemia severa podría provocar la pérdida
del embarazo o favorecer a los nacimientos prematuros.
Es una de las causas que el bebé no tenga un
peso adecuado al nacer, lo que influirá negativamente
para su desarrollo. Aumenta los riesgos de mortalidad
y enfermedad, tanto para la mamá como para
el bebé.
El bebé nacido de una madre anémica
tiene mayor riesgo de desarrollar esta enfermedad
durante su primer año de vida. Cabe destacar
que el niño durante este perîodo necesita
grandes cantidades de hierro y es sumamente importante
el nivel de reservas recibido durante su gestación.
La anemia en dicha etapa perjudica su desarrollo mental
y psicomotor, provocando daños irreparables.
En los casos de anemia leve los efectos negativos
con sus consecuencias son sufridas por la mamá.
Se debe considerar que el parto provoca pérdida
de sangre, por lo que la situación se puede
agravar.
Además durante el amamantamiento, la mejor
manera de alimentar al bebé, también
suele producirse una pérdida de hierro.
No debe olvidarse el control de la salud de la mamá
después del nacimiento. Es necesario que visite
al médico y se realice los controles indicados
por el mismo, No debe ingerir medicamentos sin prescripción
y seguimiento del profesional de su confianza.
Fundanemia
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