Todos
los seres humanos somos únicos, y cómo
se comportará la estadística con cada
uno de nosotros es impredecible, así también
cómo consideraremos y qué importancia
nosotros le daremos a esa estadística es también
individual y se relacionará a nuestra historia
de vida y nuestro presente.
Para las mujeres de más de 35 años,
las estadísticas señalan mayores posibilidades
de tener hijos especiales.
Los hijos son todos especiales para las madres. Algunos
requerirán por parte de ellas mayores esfuerzos,
sufrimientos, cansancio, preocupaciones en algún
momento de sus vidas, pero también nos darán
grandes satisfacciones mientras crecemos juntos y
además esa incomparable recompensa de poder
sentir el “gracias, Má, me has ayudado
a crecer y conocer el mundo”, dada en la especial
e individual manera de expresarla de cada hijo.
Creo que algo de lo que las estadísticas no
hablan pero sí se comprueba permanentemente
es la profundidad en todo el sentido de la palabra
de la relación de esas madres con sus hijos,
se percibe claramente que desde el principio de la
gestación han internalizado la increíble
maravilla del milagro de gestar un niño y sienten
y actúan en consecuencia.
La madurez que ya han alcanzado en la vida se transmite
en cada uno de sus actos, no son miedosas como erróneamente
se las califica, son CUIDADOSAS de la obra más
grande que realizaron en sus vidas.
El momento de tener un hijo depende de innumerables
variables, toda circunstancia de vida tendrá
efectos que podremos calificarlos como positivos o
negativos, en el caso de las mamás después
de 35 creo que le hacemos a las futuras madres especial
énfasis en que las estadísticas indican
que pueden tener bebés especiales, pero no
ponemos ese mismo énfasis en señalarles
las grandes ventajas que su experiencia de vida les
da para enfrentar el más grande desafío
de la humanidad.
LA MATERNIDAD.
Prof. Dr. Jorge César Martínez
Médico Neonatólogo y Pediatra |