Si
bien cada bebé es único va pasando de
una estructura a otra más compleja que incluye
la anterior. Se hace sensible a los estímulos
sólo en la medida en que haya logrado ciertas
adquisiciones; es como una esponja.
Los juguetes y actividades más recomendables
son aquellas que promuevan siempre la imaginación
y la propia producción: que le permitan imaginar,
crear, involucrarse, promover la interacción
y una actitud activa del niño. Por ejemplo
la plástica le permite volcar toda su personalidad
y ver su capacidad creadora.
Los niños se benefician más del juego
cuando están intencionalmente involucrados:
juguetes a pilas, muñecas que hablan, no ofrecen
mucho para hacer y la novedad desaparece pronto, dan
todo resuelto.
El precio no es un indicador del valor del aprendizaje.
Cuántos juguetes
No se debe comprar juguetes de manera indiscriminada.
La presión social de que a nuestros hijos no
debe faltarles nada y que debe ser el mejor nos conduce
o ausencias prolongadas por trabajo que nos llenan
de culpas, nos conducen a veces a una compulsión
a comprar de manera indiscriminada. Esta compulsión
tiene que ver con una angustia propia de los padres
pero está muy lejos de lo que realmente necesita
el bebé y sin darnos cuenta podemos caer en
hacerle jugar al bebé nuestro juego y no el
suyo. ¿Cuántas veces le compramos un
juguete que nos encantó y nos salió
bastante caro y no podemos entender cómo sólo
se interesa por el envoltorio?
Lo más indicado
para cada edad
Primer trimestre: en esta primer
etapa la vista del bebé es sólo de 20
cm: les agradan las formas complejas, los rostros,
los móviles con determinados colores. Pueden
diferenciar lo quieto de lo que está en movimiento.
Segundo trimestre: ya sostiene la
cabeza y puede mirar a voluntad. Además agarra
voluntariamente objetos (coordinación óculo-manual).
En este período es recomendable ofrecerle objetos
de diferentes texturas, con ruido (coordinación
motora). También se le pueden ofrecer títeres:
comunicación, rostro humano.
Tercer trimestre: ya pueden sentarse
y luego gatear. Ven el mundo desde una perspectiva
más enriquecedora. Les gusta golpear objetos:
concepto de causa efecto o tirarlos: elaboran angustia.
Cuarto trimestre: para esta etapa se pueden incorporar
los juegos de simulación, como por ejemplo
un teléfono; los de poner y sacar o los de
aparecer-desaparecer.
Por ello observarlo, escucharlo, descubrirlo y estar
atentos a qué nos pide y conectarnos con él
es la mejor receta para poder darnos cuenta de qué
es lo mejor para ofrecerle según sus tiempos,
necesidades y posibilidades.
Lic. Carolina Micha
Psicóloga especialista en desarrollo y estimulación. |