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> Nota de Lic. Marta Grinberg, Lic. Claudia Spektor
¿Qué es el Puerperio?
Una experiencia distinta, atravesada de diferentes maneras, porque todas las mujeres no son iguales ni actúan de la misma forma ante un mismo acontecimiento.

Le llama puerperio al período que sucede después del parto, durante el cual toda mujer se enfrenta a los efectos físicos y emocionales de haber dado a luz.

Evidentemente la mujer cambia. Su vida, inevitablemente, da un vuelco. No puede ser la misma porque si bien estando embarazada tenía en su vientre una personita que dependía totalmente de ella, de los cuidados que ella le brindase, estaba dentro suyo y la acompañaba en todo momento.

Pero en esta oportunidad nos vamos a ocupar específicamente de aquello que le pasa a la mujer y cuáles son los cuidados posibles como para "prevenir" en estado de salud.
Las sensaciones habituales durante el postparto son contradictorias. Se puede decir que son tantas y tan variables que nada deja de pasarnos. Desde el regocijo hasta el agotamiento; la alegría, los temores, la incertidumbre y la tristeza.

Es sumamente importante que la mujer se informe antes del parto.
Al estar el bebé ya fuera de su panza, otras cuestiones que hacen a la maternidad convergen. Entre ellas podemos mencionar la lactancia, la sexualidad, su reinserción laboral, sus ocupaciones diarias, etc

Muchos de los malestares emocionales están vinculados a contradicciones entre la realidad y la idealización que se generó durante el embarazo; de lo que significa convertirse en madre. Además confluyen los temores sobre la salud del bebé, si se estará haciendo lo correcto y haber atravesado por la experiencia del parto en sí mismo.
Entre las sensaciones mencionadas, como la tristeza y la angustia, podemos decir que provienen de dos fuentes diferentes: una que tiene que ver con lo fisiológico y otra con lo emocional.

Desde el momento mismo que el bebé se separa de nuestro cuerpo, en el parto, se genera un cambio hormonal sumamente importante. Todo nacimiento está impregnado de incertidumbres.

Para la mamá, una inquietud que le puede atormentar de singular manera es la de verse en su función maternal. ¿Cómo cumplirá con este rol?
Como antes mencionamos, cada mujer vivirá este momento de distinta manera y también puede llegar a ser muy diferente al idealizado antes del parto.

Es sumamente importante que la mujer se informe antes del parto. Muchas tienen la ilusión de tener hijos, cosa que de alguna manera les es inculcada desde muy pequeñitas, ofreciéndoseles muñecas para jugar.
Pero evidentemente, las cosas cambian en la realidad. Por eso viene muy bien informarse: saber que una ya tendrá otras responsabilidades que sumar a las ya conocidas.

Es fundamental el acompañamiento que se le ofrezca a la mujer, de parte de su pareja, de su médico de confianza, de sus familiares, amigos y otras mujeres que estén en igual situación.

En un primer momento, después del nacimiento del bebé, existe una especie de caos.
Se atravesó por un especial suceso (el parto), que por más rápido, acogedor y sin molestias haya transcurrido, sin lugar a dudas es movilizante. Luego, el estar internada, según el caso, el aprender a darle la teta a nuestro hijo; las posibles molestias ocasionadas después del parto; el cansancio; el recibir visitas; aprender a cambiar los pañales; limpiar correctamente el cordón umbilical... y el regreso a casa. ¡¡¡Esto es lo que llamamos Maternidad a pleno!!!

De la imagen vital de nosotras mismas atendiendo a nuestro hijo, dándole la teta, limpito, durmiendo, pasamos a vernos a nosotras mismas con cierto malestar físico, más débiles y como mareadas ante todo lo que sucedió tan rápidamente.

El organismo debe acomodarse nuevamente al cambio hormonal; el bebé no duerme cuando nosotras queremos que lo haga (lo más probable es que cuando le estamos dando la teta se quede dormido, despertándose llorando al poco rato si lo dejamos en su cuna). Tenemos que calmarlo y volver a la teta, para luego cambiarlo y sí acostarlo. Esta tarea, en los comienzos nos lleva las 24 horas del día. Hasta que comprendemos que debemos acoplarnos de alguna forma a su ritmo, tratando de descansar en los ratos que él lo hace, hasta que el pequeño comience un lento aprendizaje al ritmo circadiano, que es el registro del día y de la noche.

Es una situación angustiante pero pasajera. De alguna manera se ve agravada ante la presencia de un hermanito que también requiere de la atención de esa mamá. Lo bueno es que esa mamá ya ha incorporado este período como incómodo pero necesario.
Ante estos inconvenientes que van surgiendo con la llegada de un nuevo integrante a la familia, el cual requiere todo el amor, dedicación y atención de sus padres, la mujer, que en realidad es la que vive con más angustia estos momentos, debe prepararse sabiendo ante todo que es algo normal y pasajero. Todo es cuestión de conservar la tranquilidad para buscar soluciones que alivien dicha tensión.

Es sumamente importante el sostén del papá, que por suerte, su rol ha cambiado notablemente y para bien en los últimos años. Con su acompañamiento, su comprensión, su ayuda en todas las tareas que le sea posible realizar y a la vez no exigir que su compañera cubra las mismas necesidades como lo hacía antes, estará brindando protección y apoyo a la mamá. Es imprescindible que cuide de las horas de descanso de la mujer mientras el bebé duerme. La mamá debe aprender a tomarse los ratitos que le permita el bebé para dormir o dormitar. Aceptar que los malestares son pasajeros y lo más rápidamente que pueda y le sea permitido, vestirse, arreglarse y salir a pasear con su hijo.

Es bueno también que pueda y aprenda a pedir ayuda: a un familiar, a un amigo, a una vecina, etc. Es interesante que pueda compartir sus sentimientos con otras mamás: saber que también tienen miedos y sentimientos muy parecidos. Esto les proporcionará confianza y a la vez podrán experimentar con otras ideas sugeridas por las mismas.
En un grupo, una mamá dice: "Se supone que debería sentirme completa ahora que soy madre, pero tengo sentimientos ambivalentes: tengo que volver a trabajar y temo perder el contacto con mi hijo. Tengo que estar pendiente constantemente de sus necesidades, así que no tengo tiempo para mis otros intereses... perdí mi independencia. Me siento asustada y desorientada. Necesito el cuidado materno para mí misma."

Generalmente una se siente bien al estar completamente absorta por un bebé recién nacido. Una vez que las situaciones básicas están cubiertas, es esencial equilibrar esta preocupación con el interés en el cuidado de nosotras mismas. Tenemos que hacer a un lado el espíritu de sacrificio para atender nuestra propia salud, al igual que lo hacemos con la de ellos, en cada detalle.

Si mamá y papá están bien, sanos, contentos y felices; seguros de brindarle todo su amor a ese ser tan pequeñito e indefenso que necesita que tanto le enseñen, el pequeño lo reconocerá y él también se convertirá en una personita segura, sabiendo que es querido, cuidado, amado, y feliz de vivir junto a quienes tanto hacen por él.

La tristeza que se origina después del parto es normal. La sensación de plenitud que experimenta toda mujer durante su embarazo finaliza con el nacimiento de su hijo, suceso que le brinda una inmensa satisfacción, ya que puede enfrentarse con esa personita soñada durante nueve meses, con la diferencia que antes de su nacimiento eran uno solo y las cosas se vivían de determinada manera.
Ahora que ese bebé ya está fuera de la panza de la mamá, cambió su vida y en cierta manera es independiente, lo que produce una sensación de vacío que genera tristeza y que en algún punto es vivido como una pérdida.

Es normal la vivencia de esta situación por todas las mujeres, de una manera u otra, pero lentamente se va superando y en poco tiempo una se acomoda a los nuevos ritmos y tiempos de una casa y sus actividades personales.
En ciertos casos, esa sensación de tristeza se vive de singular manera, llegando a convertirse en patológica.

Estamos convencidas que ser mujer es mucho más que ser madre. Tampoco dudamos que la mujer que se convierte en madre tiene un antes y un después. Pero como todo momento y cada etapa debe ser vivido plenamente

• Lic. Marta Grinberg
• Lic. Claudia Spektor
Psicólogas pertenecientes a Mujeres hoy
mujereshoy@hotmail.com

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