La
columna vertebral está compuesta por 34 vértebras
separadas por núcleos cartilaginosos, y se
sostiene mediante ligamentos, músculos y
tendones que realizan gran variedad de esfuerzos.
El resultado es una estructura fuerte y con una
flexibilidad considerable.
No obstante, las exigencias de la vida cotidiana
y algunas situaciones especiales que transitamos
a lo largo de ella pueden tornar más vulnerable
a esta parte del cuerpo. Uno de estos momentos en
la vida de la mujer es el embarazo, período
en el cual la columna se transforma en un lugar
frecuente de molestias.
En este sentido, una de las causas principales de
los dolores en las regiones lumbares y dorsales
en el embarazo es que los altos niveles de la hormona
relaxina relajan no sólo los ligamentos encargados
de sostener la articulación sacroilíaca
para aumentar el tamaño del canal de parto,
sino que afectan también a los ligamentos
de la columna, y someten a una tensión adicional
a las articulaciones de esta zona.
Por otro lado, el efecto de la relaxina sobre los
ligamentos se combina con otro factor específico
del embarazo: el peso extra del bebé. La
futura mamá traslada su centro de gravedad
hacia delante, razón por la cual los músculos
de la columna tienen que esforzarse más para
mantener la posición erguida. De esta manera,
se tiende a exagerar la curva lumbar de la columna,
lo que implica la desalineación de las vértebras
y un esfuerzo mayor de los ligamentos, que ya se
encuentran debilitados. El resultado puede ser desde
una molestia hasta una inflamación.
Para evitar o reducir la probabilidad de tener estas
dolencias, es altamente recomendable mantenerse
activa durante el embarazo a través de la
actividad física regular. Mediante la realización
de ejercicios específicos, recomendados por
un/a Profesor/a de Educación Física
especializado/a, se pueden ejercitar los músculos
para mantenerlos fuertes y flexibles, lo que le
dará más sostén a la columna
y permitirá soportar el peso adicional del
bebé. También ayudará a corregir
los malos hábitos posturales.
Medidas de Protección
Además, existen algunas medidas de protección
de la columna que pueden combinarse con la práctica
de ejercicios físicos:
• Si desea levantar algo del suelo, acérquese
al objeto flexionando las rodillas, manteniendo
la espalda lo más recta posible.
• Cuando lo levante, hágalo enderezando
las piernas, de modo que utilice la fuerza de los
músculos de pierna y muslo para levantarlo.
• Si tiene que cargar algo pesado, intente
dividir el peso equitativamente entre ambas manos.
• Si quiere levantarse del suelo, hágalo
por etapas. Gire hacia un lado, después utilice
las dos manos para apoyarse mientras se coloca de
rodillas. Con la espalda recta y utilizando la fuerza
de los músculos del muslo, incorpórese
sin tensionar el abdomen.
• Siempre que pueda, evite doblarse o encorvarse.
Previo apto médico, existen algunos ejercicios
especiales para realizar en este momento, con la
precaución de no sobre exigirse y hacerlos
de manera suave. Uno de ellos es la rotación
de rodillas: acostada de espaldas, con las rodillas
dobladas hacia el pecho y los brazos extendidos
a los costados del cuerpo. Se balancea las rodillas,
de lado a lado. Este ejercicio permitirá
relajar la zona lumbar.
Otra práctica ideal es el arqueo gatuno.
Para ello, se puede arrodillar sobre una alfombra
o colchoneta apoyando las manos a la altura de los
hombros, arquear la espalda como un gato. Luego,
bajar la espalda, de modo que los glúteos
y la cabeza queden en la misma línea, sin
formar una curva. Mediante la realización
de este ejercicio, se otorga flexibilidad a los
músculos de la columna.
Por último, no olvide que el dolor de columna
que aparece de repente hacia fines del embarazo,
en algunos casos, puede ser el primer signo del
inicio del trabajo de parto.
Asesoró: Lic. Mariela Villar (UNLP)
Directora de Espacio Activo- Embarazo & Post
Parto Activo
www.eactivo.com.ar
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