Dicen...
y como los testimonios son muchos, entre lo que nos cuentan,
las películas y los libros, que los papás de
antes no eran como los de ahora. Si es como dicen: ¡¡¡QUE
BUENOS SON LOS CAMBIOS!!!
Por lo menos en lo que a este tema se refiere. ¡Bienvenidos,
tiempos modernos! en que el papá se ocupa de acompañar
a su pareja al obstetra, hacer las compras en el super, cocinar,
planchar, cambiar pañales y bañar a sus hijos.
Fuera de curso quedó el papá que sólo
preguntaba como había encontrado a su bebé el
médico (cuando aún estaba en la panza de su
mamá). Generalmente la mujer encinta (¿vieron
que término? También de otra época. Sinónimo:
embarazada) era acompañada por su propia madre o por
una amiga a lo del obstetra.
Y ni hablar de compras, acompañar a su mujer en el
momento en que está llegando su hijo a este mundo o
poner en marcha un lavarropas. Algunos cambios, evidentemente,
son maravillosos.
Qué más lindo para una embarazada que lucir
su panza; que sea el papá de ese hijo en camino el
que la acompañe al consultorio del profesional de la
confianza de ambos; que sea ese, “su hombre”,
el que pregunte más y más detalles sobre cómo
marchan las cosas y cómo puede ayudar a “su mujer”
a pasar las nueve lunas lo mejor posible; de qué manera
será su parto y qué papel le tocará jugar
a él en un momento tan especial.
Sin lugar a dudas, así como la mujer fue cubriendo
más espacios en todos los aspectos de la vida, al hombre
se le adjudicaron nuevos roles para interpretar dentro del
mismo escenario, en los cuales la mayoría de ellos
los asume con muchas ganas y hasta se lucen enormemente. Y
a los que no les va tan bien, se sabe que hacen lo posible
y se dedican con entusiasmo, esfuerzo y cariño, tomando
cada cosa que hacen con responsabilidad, sabiendo que es en
procura de un bienestar para su familia.
Desde aquí, en nombre de una mujer, vaya el reconocimiento
que sentimos todas por la tarea que desarrollan; repartiendo
sus tiempos entre las obligaciones laborales y la gran colaboración
que significa saber que ustedes, hombres, están cerca,
apoyándonos y haciendo las cosas como les salgan, que
aunque no sean del todo bien... bueno, a nosotras tampoco
nos salen todas de 10; nos equivocamos tanto de un lado como
del otro, pero la voluntad que tengan es ya suficiente motivo
para que lleven el título de “papá”,
no sólo como el proveedor de dinero para las compras,
sino aprovechando cada minuto que tienen para arremangarse
a “hacer lo que venga”.
Disfruten de la paternidad, de todas las maneras posibles.
Vale la pena hacerlo.
¡¡¡Feliz día para ustedes también
todos los días!!
|