| Embarazo,
cambios
fisiológicos en la piel
La vida de la mujer se encuentra marcada por una serie de períodos fisiológicos muy bien determinados -pubertad, gestación, menopausia, senectud- que se asocian con cambios fisiológicos en la estructura y función de la piel
El más llamativo
de todos los cambios es el que se produce durante el embarazo,
y está dado por la llegada de un nuevo órgano
endócrino, la placenta, productora de una serie de
hormonas a las que el organismo materno debe adaptarse.
Los cambios que se van a producir comienzan casi en el instante
de ser fertilizado el óvulo y de implantarse en la
mucosa endometrial.
Esta amplia variedad endócrina y sus interacciones desencadenan una serie de adaptaciones orgánicas como, por ejemplo, un considerable incremento del volumen sanguíneo, o el aumento del tamaño de la tiroides, y por supuesto del útero, que pasa de 7 a 30 cm de longitud. Las mamas se agrandan debido al crecimiento de las glándulas mamarias y de una mayor vascularización que repercute en un considerable aumento del tejido parenquimatoso.
Esta nueva situación por la que atraviesa la mujer se refleja también en la piel y sus anexos, a través de modificaciones generalmente transitorias que denominamos cambios fisiológicos de la piel en el embarazo.
Cambios de la pigmentación
La mayoría de las mujeres, y más aún las de piel y pelo oscuro, notan durante la gestación un aumento generalizado de la pigmentación melánica cutánea.
Hacia el tercer mes los pezones, las areolas, la vulva y la línea media abdominal, que va desde el monte de Venus hasta el ombligo, se oscurecen, de forma que la línea alba llega a tomar un color más o menos oscuro. Hacia el quinto mes aparece una ampliación del color de la areola mamaria que ha dado en llamarse areola secundaria. La hiperpigmentación puede extenderse al periné, ano y superficie interna de muslos. La intensidad de toda esta nueva pigmentación se debilita después del parto.
La causa de esta hiperpigmentación se atribuye al aumento de los estrógenos y gestágenos maternos al principio de la gestación y a la actividad placentaria que se produce durante el embarazo.
Cambios del pelo
Muchas mujeres refieren que el crecimiento del pelo durante el período de gestación es más vigoroso que fuera de él. En realidad aumenta la cantidad de folículos anágenos (crecimiento), aunque después del parto se produce un descenso compensatorio. La exageración de este efecto puede llegar a producir una alopecia post parto, que se recupera espontáneamente pasados entre 3 y 12 meses después del alumbramiento.
Cambios en las uñas
Aunque habitualmente las uñas de las manos crecen aproximadamente 1 cm cada 3 meses y las de los dedos de los pies 1 cm cada 9 meses, esta velocidad se encuentra acelerada durante el embarazo. Este incremento de la tasa de crecimiento parece estar en relación con el aumento generalizado del metabolismo y de la circulación periférica. También el aumento difuso de la pigmentación cutánea puede manifestarse en un oscurecimiento del lecho ungueal.
Algunas mujeres notan sus uñas quebradizas durante la gestación, con rotura de las mismas. Es posible que esta alteración se deba a la ferropenia (poco hierro) que con frecuencia existe durante este período.
Dermatosis de repercusión estética
Se pueden llamar así aquellas imperfecciones de la piel desencadenadas durante el embarazo, pero que no desaparecen después de su resolución. La causa fundamental de todas ellas se encuentra en los cambios hormonales, aunque pueden aparecer en otras situaciones similares. Su curso es benigno y su repercusión es fundamentalmente de tipo estético.
Melasma
Es una hiperpigmentación que se manifiesta en forma de manchas irregulares, simétricas, bien delimitadas, que se pueden observar en frente, mejillas, labio superior y mentón, con una distribución que recuerda la silueta de una cruz de Malta.
Su frecuencia varía entre el 13% - 75% de las mujeres embarazadas, en especial las de tez oscura, y entre el 10% - 20%, de las que toman anticonceptivos orales en forma regular. Sólo uno de cada diez pacientes con melasma es varón.
El mecanismo íntimo es un exceso de melanina en la epidermis (70% de los casos), en la dermis (10% de los casos), determinado por una serie de factores hormonales, genéticos y ambientales. Además parece existir una predisposición familiar y racial. Aún así la acción de los rayos ultravioleta es indispensable para que el melasma se manifieste.
Una vez instaurado, su tratamiento es difícil y el pronóstico depende en gran parte del nivel de la piel en que se encuentra el pigmento.
Si es superficial (epidérmico) el resultado es mejor que si está situado más profundamente (dermis).
En el tratamiento se consideran, en primer lugar, los productos blanqueadores, que actuan directamente sobre el melanocito, y los que intervienen en la formación de melanina.
En segundo lugar se encuentran los peelings o exfoliaciones químicas.
Lo más importante para el éxito del tratamiento es la fotoprotección, evitando el sol directo, tanto durante el tratamiento como después de éste. Estas medidas de fotoprotección son las únicas recomendadas durante el embarazo.
Estrías
Entre el 77% y el 90% de las mujeres embarazadas, sobre todo a partir del sexto mes, desarrollan estrías. Estas son líneas de piel atrófica, resultado de una ruptura de la dermis bajo una epidermis intacta. También aparecen estrías durante la pubertad (en el 70% de las chicas y en el 40% de los chicos adolescentes), en los individuos que ganan peso rápidamente, en los enfermos con determinadas alteraciones hormonales o los que siguen tratamientos con corticoides. Inicialmente se presentan como trayectos lineales y zigzagueantes de 1 a 10 mm de ancho y varios cm de largo, formados por piel eritematosa y ligeramente sobreelevada. Estas estrías pronto se deprimen y adquieren un color rojo violáceo. Con los años se vuelven de color blanco nacarado. Las estrías del embarazo aparecen en forma simétrica; en primer lugar alrededor del ombligo, la pared abdominal, las caderas y los muslos, nalgas y mamas.
La aparición de las estrías no sólo se produce por la distensión de la piel, ya que existe una influencia hormonal que se evidencia en situaciones como la pubertad y embarazo. En los obesos existe igualmente un aumento de las hormonas esteroideas, que vuelven a sus valores normales cuando se reduce de peso. Además de lo antes nombrado, también existe una predisposición genética.
En relación al tratamiento, cierta combinación de peelings y mesoterapia llevan a un mejoramiento de la piel y disminución del ancho de las estrías.
Dra. Cynthia Niebieski
Médica dermatóloga (Fund. Flebológica Argentina) |
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